Dispararse por aburrimiento, por impulso o por calor es tan casual como no hacerlo

Mariano baila frenéticamente en un boliche. Al amanecer vuelve a casa en colectivo. Hace calor. Mucho calor. Se sumerge en la pileta. Calcula tiempos y brazadas. Mariano poda el césped de su casa. La podadora falla. Mariano se pierde en la cochera buscando la forma de arreglarla. Allí encuentra un arma. Mariano sube a su habitación. Encañona su cabeza y hala el gatillo. Erra. Encañona su abdomen y hala el gatillo. Pum. Pum. Mariano sobrevive y queda con una bala alojada en su interior. Tal vez esta sea la mejor forma de narrar el comienzo de Dos disparos, simplemente porque es la única. Martín Rejtman también es escritor y con esta película pereciese que rindiera un homenaje a la … [Read more...]