Caer en la Calle de los Ladrones

“Las ciudades se domestican, o más bien nos domestican; nos enseñan a comportarnos bien, poco a poco nos hacen perder nuestro caparazón de extranjero; nos arrancan nuestra corteza de cateto, nos funden en ellas, nos modelan a su imagen; no tardamos en abandonar nuestra conducta, dejamos de mirar hacia arriba, de vacilar al entrar en una estación de metro, tenemos la cadencia adecuada, avanzamos a buen ritmo, y por más que uno sea marroquí, paquistaní, inglés, francés, andaluz, catalán o filipino, al final Barcelona, Londres o París nos adiestran como a perros”…pero seguimos siendo extranjeros… La añoranza de lo que no se tiene siempre está presente, aunque lo que tengamos sea mucho más … [Read more...]