Stone Temple Pilots: estar a la altura, pese a quien le pese [review]

Tras un cambio repentino de sala, la cita internacional más importante de febrero terminó en un Teatro Opera que se tiñó de nostalgia noventera. La noche arrancó con los británicos Bush dando un show impecable. Los veinte años de trayectoria de Gavin Rossdale se hicieron sentir en el medio del público, caminando entre las butacas de un teatro casi lleno gritando Little thing, ante la mirada y desesperación de la gente de seguridad. Fue un show con todos esos temas que uno quería escuchar de Bush, un grunge potente con una base sólida y un violero –Chris Traynor– que realmente la rompió.

Apenas pasadas las 22, Stone Temple Pilots (en San Pablo el orden fue el inverso) se adueñó del escenario. Mucho pasó de su última visita allá por el 2011 en el Luna Park. Ya no está entre nosotros Scott Weiland [NdE: su show como solista en Groove fue la primera review internacional de Brandy con Caramelos], quien fuera despedido de la banda allá por el 2013, y tras el breve paso de -el también malogrado- Chester Bennington– la banda tiene un nuevo disco con el frontman surgido en el reality show The X Factor Jeff Gutt.

La iluminación y el humo dieron pie al ingreso de la banda que arrancó con Wicked garden, Crackerman y Vasoline. Los tres integrantes originales y que siempre se han mantenido juntos siguen manteniendo esa calidad sonora impecable. Los problemas con los equipos de bajo y guitarra que se dieron en Silvergum Superman solo sirvieron para comprobar la calidad como cantante de Gutt ¿Se parece a Weiland? Sí, se parece o intenta parecerse. ¿Canta bien? Canta muy bien ¿Está a la altura de ser el frontman de Stone Temple Pilots hoy en día? Claro que sí.

Transcurrieron Big bang baby, Creep, Plush y el público estaba en llamas. Luego llegó Meadow, del homónimo nuevo disco que está a la altura compositiva de lo que ha sido históricamente STP.  Gutt intercambió palabras, saludó al público y arremetió impecablemente con Interstate love song, Roll me under y Dead and bloated. El auditorio respondió y el Opera se pareció a la época en que MTV pasaba música.

Cerraron bien arriba con Sex type thing y quedó la certeza de que los Stone Temple Pilots pueden superar con éxito los problemas con sus cantantes y seguir en la ruta con dignidad. Tal vez el mejor resumen lo dio Robert de Leo cuando agarró el micrófono y dijo: “acá estamos, seguimos vivos”. Sin dudas que están vivos, pese a quien le pese.

Ricardo Baeza

Fotos: PH Victor Guanini

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