Absentha [Teatro]

Alejandro Acobino, autor de la obra que hoy nos convoca a Timbre4, fue un dramaturgo de excepción. Ya en 2013 y en esta sección habíamos comentado Hernanito, un trabajo que se destaca en el relieve vertiginoso pero rico y fecundo de la escena teatral de Buenos Aires. En esa ocasión, y con tono de comedia, Acobino despliega todos sus fantasmas más oscuros y nos perturba con sus inquietudes acerca de la locura y los extremos a los que puede llegar la mente humana. Lo digo en presente aunque se haya suicidado en 2011 a los 41 años porque su universo permanece accesible.

Hoy el grupo La Fronda, con el que Acobino trabajó a partir de una hipótesis argumental de Rodolfo Demarco, pone sobre las tablas de Timbre4, Absentha, la última obra de este originalísimo dramaturgo, director y actor. No es una novedad porque esta obra ha estado intermitentemente en el circuito del off Bs. As. desde 2010, pero es una gran ocasión para aprovechar el momento y no perdérsela.

Con una escenografía perfecta que presenta un aula de alguna escuela pública a contraturno o bien algún CGP Barrial de bajo presupuesto, 3 hombres con aspiraciones poéticas, los últimos 3 de este grupo, se juntan hace ya varios años para asistir a un taller de poesía que coordina Lato, ícono de su adoración. Los 3, Mamu, el Vasco y Gapo, son bien diferentes y su inspiración proviene de la contemplación de mundos prácticamente paralelos. Por su parte, Lato ha escrito algún poema de alguna relevancia hace ya tiempo y ha recibido algún reconocimiento marginal por su trabajo, lo que le alcanza para ostentar la autoridad lírica y guiar la dinámica típica de todo taller, esto es, dar consignas y hacer devoluciones. Como se da cuenta de la mediocridad de la actividad y del estancamiento de su creatividad, no hace más que llegar borracho a los encuentros y hundirse de a poco en una depresión epocal, beligerante y desopilante.

En un encuentro en el que están los talleristas trenzados en acusaciones y críticas de sus respectivos trabajos, Lato explota y confiesa que sus poemas son “una mierda” y se va. En el encuentro siguiente, en el que Mamu, el Vasco y Gapo tienen pensado “mandar a cagar” a su gurú, Lato se presenta y, sin dejarlos hablar, escupe un monólogo sobre el agotamiento de la época en la que vivimos y saca una botella de Absentha. El líquido verde, o “hada verde” como también se lo conoce, de la botella devuelve el aura de mística búsqueda de creatividad a este grupejo de criaturas grises.

Para aquellos desprevenidos, la Absentha, cuyo componente principal es el ajenjo pero que también tiene hinojo y anís, es una bebida que puede rastrearse hasta el antiguo Egipto pero que tiene su auge de producción y comercialización en la Francia del siglo XIX. Tiene una graduación alcohólica de alrededor del 68% y un ingrediente alucinógeno que resultó tan atractivo para la estimulación creativa de músicos, artistas y poetas. Se toma una medida del destilado con un terrón de azúcar y una medida de agua fría y así logra el componente ritual que la transformó en la bebida preferida de Victor Hugo, Baudelaire, Hemingway, Edgar Allan Poe y Oscar Wilde, entre tantos otros.

Las actuaciones (de Rodolfo Demarco, José Mehrez, Fernando Migueles y Germán Rodríguez) son excelentes caricaturas de estos personajes que sostienen la comedia a lo largo de toda la obra, y que llevan sus obsesiones mentales al límite, como tanto le gustaba a Acobino, logrando dar con un retrato posible del ser nacional, o sea, nosotros las argentinas y argentinos. Típicas leyendas en sus propias mentes, estos pseudo-poetas encuentran su nicho en la invectiva, en la crítica violenta de los otros talleres o talleristas que, igual de mediocres que ellos, no se dan cuenta de su pobreza e impostura. Y siguen a la perfección la receta que siempre me prescribe mi terapeuta: “cuando encontrás tu neura, hacela guita”.

No me canso de subrayar que una buena comedia no puede no ser inteligente y, aunque su tema sea la excusa es también su contenido. Absentha cumple con todos los requisitos porque, además de hacernos reir, nos interpela, nos incomoda, nos deja sendas reflexiones sobre el momento cultural en que vivimos, el arte y los espacios en que se produce, la amistad, la envidia y el resentimiento, y la ligereza de nuestras tristes existencias de las que no nos queda más que reírnos.

Quedan pocas funciones así que hay que apurarse. Nuestros seguidores más atentos y suertudos ya se ganaron entradas para ir a verla. Para el resto, los interpelo a que apoyen el teatro de Buenos Aires y se animen a encontrar ahí un espacio que no sólo divierte sino que enriquece. Como dice una de las calcomanías que reparten en Timbre4, el teatro hace bien.

A Absentha le quedan los Jueves 20 y 27 de Septiembre a las 21h en la Sala México de Timbre4 (México 3554, esquina Boedo en el barrio de Almagro)

 

Ficha Técnica
Autoría: Alejandro Acobino
Actúan: Rodolfo Demarco, Jose Mehrez, Fernando Migueles, Germán Rodríguez
Actores invitados: Javier Tobares
Vestuario: Pepe Uría
Escenografía: Pepe Uría
Peinados: Ale Granados
Diseño de luces: Sergio Cucchiara
Diseño sonoro: Nicolás Diab
Fotografía: Luis Arancibia
Asistencia de dirección: Florencia Sacchi
Prensa: Carolina Alfonso
Coordinación de producción: Rosalía Celentano
Dirección: Ana Sánchez

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