Translúcido: “La gente está más abierta a oír música instrumental” (Entrevista)

Translúcido disfruta de este contexto en el que una banda instrumental es escuchada y respetada sin que se le reclame un estribillo ganchero que machaque en la radio y convoque multitudes. Hacen su camino musical prescindiendo de la voz, de las letras y de las ideas explicitas. Todo lo que tienen en sus mentes lo canalizan pura y exclusivamente a través de sus instrumentos, pero no son ningunos paracaidistas, saben lo que quieren y cómo lo quieren, por eso no han dudado en tocar en el subte o renunciar a trabajos no compatibles con el rumbo elegido.

Toda esa combinación de decisiones los llevó a grabar y a enorgullecerse con el resultado logrado con El último latido de Lao, un disco que refleja su postura ante la música y la vida. Es jueves por la noche, El Aval abre sus puertas y Brandy con Caramelos enciende el grabador para que Ramiro Rodríguez Goitia (bajo) y Martín Rizzola (sintetizadores y percusión) hagan una excepción en su propuesta y le pongan palabras a su obra. “El objetivo de cada banda es crear su propio mundo”, afirman, y luego se explayan.

-¿Es El último latido de Lao el disco que más los representa?

-Ramiro: El último latido de Lao nos refleja sin dudas una maduración en nuestros aspectos personales y como músicos, intérpretes y productores. Me parece que en lo individual y lo grupal es un disco mucho más logrado que el anterior, y obviamente tiene mucho que ver el equipo con el que lo grabamos, entre ellos el ingeniero Mariano Bilinkis, que siempre fue un referente para nosotros. Haber podido estar en este proceso con él llevó el disco a otro lugar, aunque nosotros ya de base lo teníamos mejor concebido.

-¿Cómo fue la decisión de que la banda sea instrumental y prescindir del recurso vocal y de las letras?

-Martín: Yo creo que hay un montón de factores, como en la mayoría de los casos, y es algo que se fue dando. Nos gustaban muchos las partes melódicas de las bandas instrumentales y por ahí ninguno de nosotros tenía una voz que iba con la música que hacíamos. También tiene mucho que ver con la época en la que estamos en que la música instrumental hoy en día es mucho más común, no solo por las bandas, sino por el auge de la música electrónica. Esa costumbre de ir a un boliche y por ahí estar seis horas escuchando música electrónica antes tal vez no pasaba. Todo puede haber repercutido pero creo que la gente hoy está más abierta a oír música instrumental.

-¿Cómo llegan a definirse como electro go?

-Ramiro: Llega por necesidad, por no encontrar un género que nos identifique al cien por ciento y a partir de un comentario de una persona de una radio que nos dijo “ustedes hacen electro go”. Ahí empezamos a ahondar en el concepto de electro go pero no encontrábamos nada. Nos sentimos identificados con el termino porque estéticamente somos electrónicos y también desde lo estructural de nuestra música hay una cosa de ir, algo que se va construyendo a medida que va avanzando el tema. Es algo que se proyecta a lo largo de la canción.

-Martin: Y también nos dieron un consejo, porque antes decíamos que mezclábamos cosas, que hacíamos fusión, y en realidad no estábamos diciendo nada. El consejo fue que si le poníamos un nombre todo se iba a enmarcar en una misma palabra. Cuando te pones a explicar toda la fusión aburrís, entonces electro go genera un poco de intriga y ahí es cuando nos explayamos.

-Respecto de la composición ¿en qué momento le dan un corte a esas progresiones y dicen “esto es una canción”?

-Ramiro: Básicamente son composiciones diferentes. Ha cambiado mucho la manera de componer con el correr de los años y las presiones de la banda fueron creciendo, por eso no tenemos tanto tiempo de dedicarle a lo lúdico y pasarte toda una tarde zapando a ver qué sale. Hoy en día sale más de la idea de uno y todos vamos como pirañas sobre la composición, empezamos a retocar y acomodar. A mí me enorgullece saber que los cuatro tenemos opinión y que la de cada uno es válida en partes iguales. Hoy en día estamos trabajando así. Se trae una maqueta un poco cocinada y entre todos la terminamos de lograr.

-¿Su origen viene más del rock o de la electrónica?

-Ramiro: Creo que nunca nos habían preguntado eso. Empezó en el rock, tocando más rock. Después entró Pink Floyd, Massive Attack, Radiohead y ahí ya cuando entró Radiohead apareció Hernán Cataneo, Sasha y un montón de cosas que hoy nos identifican.

-Martín: Yo soy percusionista, pero también manejo sintes y empecé a identificarme con lo digital. Si bien yo toco los teclados, tengo una conexión con lo digital. Digamos que si no hubiese electrónica en la banda yo no estaría. Somos un grupo que decidió ir para adelante con las influencias de cada uno. Tal vez antes las influencias de la banda eran más rockeras, pero la banda se abrió a que yo haya traído influencias más electrónicas.

-¿Es una época más cómoda para mezclar rock y electrónica sin ningún complejo?

-Martín: Hoy con internet se ven muchas cosas que pasan en otro lado, como Europa, y eso hace que la gente abra la cabeza. Está pasando y está buenísimo. Nosotros creemos que estamos impulsando a que eso pase. Encasillar las cosas no va más. No va más eso de electrónica por un lado y rock por el otro. Es música.

-Giraron con Catupecu Machu por varias ciudades de la Argentina ¿Son ellos también una referencia hablando de mezclar rock con algo de electrónica?

-Ramiro: Seguro que si había una banda que nos podía generar esa empatía eran ellos. Fue muy loco para nosotros porque acompañarlos fue como anillo al dedo. Catupecu es una banda que se animó a meter bases electrónicas y el setup de ellos no es muy diferente al nuestro, la diferencia es que ellos tienen voz y nosotros no. Pero la experiencia de girar con ellos fue muy enriquecedora, conocerlos a ellos, ver que son gente recontra humilde. Y que en el interior nos refieran con esa expectación y ganas de escuchar música nueva fue algo espectacular.

-¿Cuál es el máximo sueño u objetivo que tienen que como banda?

-Ramiro: Yo creo que cada uno dentro de la banda tiene sus distintos anhelos. Yo, por mí, tocaría toda mi vida para 2000 personas. No es que si no toco en River no me sirve. En términos prácticos soy más de los hechos ¿puedo vivir de la banda? ¿tener mi guita? ¿construir mi futuro? Además soy realista y sé que una banda como la nuestra no podría llenar River.

Alejandro Panfil

*Translúcido presenta El último latido de Lao el jueves 4 de mayo en Niceto Club

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