Poseidotica, una experiencia instrumental y religiosa [review]

“Sin dudas creemos haber dado uno de los mejores espectáculos de nuestra historia”, reza un twit de Poseidotica del día después. No hay mejor afirmación que esa para describir lo sucedido. Y hablando de rezar, hubo misa.

Apenas uno ingresaba a Niceto Club, lo recibía una hostia y la intriga sobre algo importante que estaba por suceder. Poseidotica tenía preparada la noche más importante desde que existe la banda, con una puesta ambiciosa y provocadora, con una cruz al fondo y los cuatro integrantes de la banda vestidos alegóricamente, Martin Rodríguez como Jesús en túnica, Walter Broide como Jesús en paños menores y crucificado, Hernán Miceli como un monje y Santiago Rúa como un papa oscuro y de dudosas intenciones.

El juego alegórico y visual propuesto por Poseidotica tiene mucho anclaje lógico por la inminente Semana Santa cristiana, pero de fondo parece querer bajar a la tierra algunas cuestiones que nada tienen que ver con el rock y que, por cierto, no vienen teniendo finales felices, como convocar a multitudes en torno a una supuesta misa y a un supuesto líder que los convoca y que luego no quiere hacerse cargo de las consecuencias porque no se identifica con sus fieles.

Desde lo musical, la banda crece segundo a segundo y eso se potencia en el vivo, dando shows sin fisuras y atrapantes sin la necesidad de la lírica y de un vocero que arengue al público. Poseidotica es la madre de todas las bandas instrumentales de por aquí que en esta época comienzan a decidir un camino similar sabiendo que los oídos tienden cada vez más a liberarse de prejuicios y moldes impuestos durante años.

En una hora y pico, Poseidotica concentra la atención de Niceto de una manera casi hipnótica. El set, de show a show, no suele cambiar demasiado su contenido, tal vez sí el orden de los temas, pero la sensación de sorpresa se mantiene siempre intacta. Videogame, Mantra y otras grandes piezas son llevadas a cabo con maestría y sin fisuras. Como ellos saben hacerlo.

La misa, previamente, tiene otros momentos sagrados, como el breve y contudente show de Bandera de Niebla y el muy emotivo set de Sauron, en el que el Pato Larralde agradece el apoyo a todos aquellos que lo ayudaron a recuperarse de problemas personales del pasado.

Un gran espectáculo de miércoles por la noche, una gran apuesta y una gran certeza: Poseidotica es una banda que se toma lo suyo en serio, y vaya si se nota…

Alejandro Panfil

Fotos: gentileza Sebas Michia Fotografías

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