“1280 Almas”, prosa fílmica para narrar escenas con rigor despiadado

“Tengo que seguir siendo el sheriff, la máxima autoridad del condado de Potts, este lugar que es el mundo entero para la mayoría de la gente de acá, que no conoce otra cosa. Tengo que ser el sheriff, porque estoy especial y singularmente preparado para el puesto, y no se me permite abandonarlo.” Esta es la misión divina que le ha sido encomendada a Nick Corey, el protagonista de 1820 almas (Pop. 1280 del año 1964 originalmente) y despiadado estratega del poder mediocre y cruel tan típico del temperamento del pequeño pueblo de infierno grande. Conoce el personaje a la perfección y lo interpreta por las calles de su territorio con maestría. Se trata de mostrarse como el vago y abombado sheriff que no se mete en la vida de nadie y que vive y deja vivir. Por eso duerme largas siestas, desayuna en varios pasos y visita a más de una mujer caída en desgracia para cumplir con sus horas de trabajo que también incluyen la cobranza de coimas. Pero con las elecciones que podrían no renovarle el cargo relativamente cerca, su personaje de siempre comienza a plantearle más dudas que certezas. Por eso, toma la decisión de llevar a cabo algunos cambios que desnudan su costado más cínico y salvaje.

Las peripecias de este representante de la ley en un entorno machista, racista, corrupto, chismoso, entrometido, oscuro, superficial y camaleónico no dan respiro. Y el crudo estilo de Jim Thompson, tan alejado del moralismo y la pedagogía, despliega las escenas como si se tratara de una película o una serie a la que necesitamos volver todo el tiempo porque queremos saberlo todo. Yo me llevé este libro de vacaciones pensando que me duraba al menos una semana (soy una lectora muy lenta) y en dos días se había quedado sin páginas. Hubiera querido al menos un tomo más.

1280 almas está catalogado como una novela negra, y eso está muy bien. Sin duda tiene su lugar en el triunvirato de los padres del género junto con Hammett y Chandler. Pero es algo más porque Thompson tiene con este personaje una tensión especial, un vínculo personal que desborda la ficción. Su padre sirvió como modelo y sus experiencias de juventud son claramente la inspiración de los modos de relacionarse de todos los que componen este circo que es el condado de Potts y alrededores. Quizá por eso, porque la línea entre la ficción y la realidad está bien borroneada, es que se confunden el western, la novela negra, relato psicológico, y el realismo. Thompson es un maestro en el arte de componer personajes complejos, psicópatas, alcohólicos que no se dejan encasillar ni definir tan fácilmente.


Jim Thompson vive en carne propia la Gran Depresión en los Estados Unidos que es el telón de fondo de la aparición del Comic tal como lo conocemos hoy. Por eso Ediciones del Zorro Rojo hace, otra vez, la elección perfecta para ilustrar esta alegoría del poder y la sociedad y le encarga al catalán Jordi Bernet el trabajo. Los dibujos típicos de viñetas antiguas en blanco y negro, acentuando una estética que se tironea entre la pornografía soft y el cine de bajo presupuesto, son el complemento ideal para una prosa fílmica que narra escenas con rigor despiadado. Traición y malicia, inteligencia enmascarada y transparente sinceridad se encarnan en hombres rudos de cuerpos torneados y mujeres voluptuosas y semidesnudas.

Thompson, J., 1820 Almas, Ed. Libros del Zorro Rojo, Buenos Aires, 2016, pp.216.

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