Reincidentes, los portavoces de las causas que se vuelven urgencia [review]

Por suerte la noche terminó con Vicio: adentro de Vorterix, con Reincidentes; afuera, con una birra fría compartida con mis amigos de Brandy con Caramelos en un bar saturado de olor a tabaco.

¿Por qué digo “por suerte”? No vayan a creer que el festival fue un desastre, todo lo contrario. Lo que pasa es que esa jodida conciencia social del rock a veces te puede pegar duro. Los riffs vertiginosos y la cadencia acelerada de la música que tanto amamos apenas si pueden suavizar la contundencia de esas letras que, por momentos, hacen que la realidad te explote en los oídos. Y en la garganta…

Arrancamos para arriba. Los locales de Mentes Saturadas y Mal Pasar tocaron ante un público que, aunque no llenaba la sala con sus cuerpos, sí lo hacía con sus arengas. La tarde del sábado se iba calentando en Colegiales y los papelitos que terminaron por cubrir el piso del viejo teatro eran testigos mudos de una fiesta que para la mayoría recién estaba por empezar.

Los invitados de hermano Uruguay, Trotsky Vengarán, hicieron un aporte impecable, cantándole con frescura a las aventuras cotidianas; al reencuentro de un viejo amor en un bondi o a todas esas “noches que no regalan ni un adiós”. Llegando al final, el mítico Batra de Sepulcro se unió a ellos para tocar Todo puede estar mucho peor. Una llamada de atención en medio del alegre desorden que se resumía en una Noche de rock.

Tocaba el turno de Reincidentes, para quienes el compromiso es otro. No voy a decir que mejor o peor, sino que simplemente es otro. La causa justa siempre a flor de piel. Estuvimos pogueando con los desheredados de Rip-Rap, con los hijos de la guerra, los Refugiados dueños del vacío, los muertos que yacen En la cuneta del olvido… en fin, todos aquellos males que muchos estamos ya Jartos de aguantar. Y del otro lado, pero mezclados en los mismos versos, esos funestos cabrones de siempre: los banqueros, los políticos, los reyes o la religión. Pogueando junto a sombras que se agigantaban con el poder de cada acorde y a las que alternativamente queríamos abrazar o destruir. Porque no, señor, ¡Todo no da igual!

La causa poco a poco iba cruzando el Atlántico y ya empezaba a zamarrear nuestros propios tobillos. Nuestro continente una vez más (¿o siempre fue así?) está caminando por la cornisa, acorralado entre los tira y afloje del Poder que sólo pretende conservar o tomar el poder, o directamente usurparlo. Tal vez el acento sevillano de Fernando Madina disimule su sangre venezolana, pero no su voz gritando “Latinoamérica, alza siempre tu voz, no puedes olvidar, no cabe la resignación. Latinoamérica, airea tu dignidad, no debes mendigar, el pan ni la libertad”. Tras La republicana, que parecía alejar un poco (nada más que un poco) el show de esta tierra, Reincidentes se metió de lleno en nuestra historia interpretando un tema de Attaque 77, Cuál es el precio. Inmenso.

Llegó, entonces, ese momento en el que la causa se volvió urgencia, en el que nuestros puños en alto ya no encontraban la manera alzarse más alto todavía. Carmen! ya lo había anticipado, pero Ay, Dolores! fue una patada directa al estómago. Jamás imaginé que esa canción que escuché hasta el cansancio, y que era previsible que tocaran, me iba a hacer llorar en vivo. Se me vinieron a la mente las caras de tantas y tantas mujeres que no dejan de dolernos: Ángeles, Lucía, Melina… y las miles de Cármenes y Dolores que ni vos ni yo conocemos pero que estuvieron y están ahí, a la vuelta de la esquina.

La semana pasada, Juan Rodríguez Barea, guitarra y segunda voz de la banda española, nos contaba en una entrevista que él fue quien compuso Ay, Dolores! hace ya 20 años y que le encantaría que “cayese en desuso, que no tuviese razón de ser”. Dos décadas en las que tristemente poco hemos progresado. LA PUTA MADRE.

Dicen que cada noche cuenta su propia historia, y esta fue una de bronca y rebeldía infinitas. Por suerte terminó con Vicio. De lo contrario, ¿quién sabe? Quizá estuviera todavía hoy, domingo, “sin parar de buscar algo que pueda romper”.

Yoapocap

Fotos: Dahian Cifuentes

Comments

  1. La fiesta y los papelitos fueron toda de Mentes Saturadas. La rompieron

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