¡Pendejo!: “Ya hay demasiado rock en inglés y el castellano es más original” (Entrevista)

pendejo-fotoEs martes por la noche y El Pastuso llega a la entrevista con Brandy con Caramelos luego de tocar en Santa Fe. Puede que esté un poco o bastante cansado, pero el entusiasmo lo puede. Con ¡Pendejo!, la banda de stoner rock cantado en español que formó con su primo Monchito, también colombiano de nacimiento, está de vuelta en la Argentina y lo está disfrutando a pleno. Holanda, su país de residencia, no es precisamente el lugar donde quiere pegarla con ¡Pendejo! De hecho, tiene ganas de hacer la gran Dee Dee Ramone y venirse a vivir acá, pero reconoce que en casa no tuvo demasiada aceptación esa idea: “A mí me encantaría vivir acá, pero mi mujer no quiere”. De todos modos, está decidido a venir cada vez más seguido al continente que lo vio nacer. Motivos le sobran: “Acá nos reciben mucho mejor, porque entienden las letras, las tonterías, la dureza y todo lo que le metemos”.

-¿Te molestó en algún momento el sobrenombre de El Pastuso?

-Lo llevo con orgullo. Siempre la gente hace chistes con los pastusos pero lo llevo con cariño. Estoy orgulloso de haber nacido en esa tierra tan bonita (Ipiales).

-¿Cuáles fueron las circunstancias que te llevaron a nacer en Colombia y vivir en Europa?

-Pues mis padres son holandeses y estaban trabajando en apoyo al desarrollo de la región de Nariño y pues ahí nací. Después vivimos en Perú, mi padre seguía trabajando en eso, y a los siete años volvimos a Holanda. La razón fue que no querían que nos criáramos con la elite de Lima sino que pudiéramos tener una educación pública, el problema era que en mi colegio público en Chaclacayo, cerca de Lima, se pasaba la mitad del año en huelga, así que no aprendía nada. Y volvimos a Holanda pero siempre mantuvimos esa relación con el continente americano por amigos, el trabajo de mi padre, etcétera.

-¿Te queda algún recuerdo por el cual sientas una gran pertenencia y cariño por estas tierras?

-Ya a los tres años y medio tuve mi primera experiencia, digamos el sentido sexual, y eso fue en Perú. Eso ya es bastante importante. Era la hermana de Rafo, un chiquillo de ahí…

-¡Tres años y medio acabás de decir! (risas)

-Sí, ya de jovencito estaba interesado. Ella estaba en la piscina, con su traje de baño y recuerdo que tenía un sentido de adentro, que no sabía que era, pero era algo. Y claro que hay diferencias entre cada país latinoamericano, eso es obvio, pero para mí y para mi primo Monchito es igual. Cuando llegamos al continente es el olor, la manera de ser de la gente y claro que la manera de ser de los argentinos es diferente a la de los ecuatorianos y de los colombianos, pero tienen tanto en común que eso para mí es como mi casa. Es una parte de mi personalidad, para psicologizarlo un poco, que no puede salir bien en Europa y aquí lo puedo soltar. Tengo demasiados recuerdos de la infancia, del colegio, de los amiguitos, de ir al colegio con uniforme y era bonito porque no se notaba quién tenía plata y quien no, porque todos vestíamos igual.

-¿Y extra clase qué hacías? ¿Jugabas a la pelota y esas cosas?

-Sí, claro, en el barrio, tenía un amiguito Willy. La otra vez que estábamos de gira tocábamos en Lima e intenté localizarlo, pero fue un poco jodida la cosa porque tocamos el viernes y el sábado me fui a Chaclacayo a buscarlo pero estaba con una resaca tan horrible que no podía pensar, me perdí y finalmente el taxista me llevó de vuelta y ya, pero sí, era un amiguito de jugar al futbol, andar en bicicleta.

entrevista-pastuso-¿Y qué tan pendiente estás de la realidad latinoamericana en tu vida diaria en Holanda?

-Eso depende. Por ejemplo sí estuve siguiendo lo que estaba pasando en Venezuela, con pena en el corazón, pero lo que está pasando en Brasil no lo sigo demasiado. De aquí sé que se cambió de gobierno y se pasó de un extremo al otro. Me interesa la política, pero más la cultura. Sigo involucrado. De vez en cuando me meto en algún asunto y lo sigo. Después de mis estudios viví en Ecuador un año y por supuesto estoy siguiendo lo que está pasando también por allá.

-¿Y qué estudiaste?

-Antropología.

-¿Ejercés todavía o estás solo con la banda?

-No, ya no. Era antropología aplicada. Hay un tema en el último disco que habla sobre eso. “Soy vendedor de mierda”. Yo era asesor organizacional, con corbata y todo, y pues seguía haciendo música. Yo cada viernes llegaba a mi casa, agarraba la música, me ponía los piercings y los jeans y era como que la vida recomenzaba. No estaba muy feliz con eso. He trabajado en la Universidad como antropólogo, pero en 2007 tuve un periodo con problemas de salud y eso me hizo preguntarme qué estaba haciendo con mi vida y ahí decidí dedicarme totalmente a la música. Sacando un proyecto que no tenía que ver con ¡Pendejo!. Ya no hago nada de Antropología, pero cuando estoy aquí el antropólogo que tengo en mi surge y busco las diferencias. No puedo decir nada de las diferencias entre Buenos aires y Santa fe, porque es muy poco tiempo, pero es fascinante estar aquí y ver cómo se comporta la gente.

-¿Eso lo tenías de chico?

-Sí, creo que es por haber vivido aquí y haberme criado en Holanda. Creo que me importa por la actitud de mi padre, que siempre estaba dirigido al extranjero, a América Latina, que es algo que me interesa, la diferencia. Mucha gente le tiene miedo a la diferencia. A mí me gusta, es fascinante.

-Vos estás en las dos orillas, de nacimiento en Latinoamérica pero con vida en Europa. Acá muchos tienden hablar de que somos tercer mundo y con una fuerte carga negativa, que somos una mierda ¿vos cómo lo ves desde allá?

-Sin querer politizar la cuestión, lo que yo veo es que todo tiene su lado bueno y su lado difícil. Creo que la gente vive más consciente el día a día. Vive el hoy, y claro, hay que preocuparse un poco por lo que va a pasar mañana y pasado mañana, pero la gente es más abierta, más espontanea. Te doy un ejemplo y esto me pasó hace unas semanas: quería hacer una cita con unos amigos y “¿Cuándo nos vemos? Y después de cuatro semanas pudimos cuadrar una fecha. Acá es “Nos vemos, salimos y ya”. Todo está muy planificado allá y eso da una seguridad, pero a la vez es muy aburrido. Creo que aquí la vida es más viva. Cuando yo vivía en Ecuador, hace veinte años, me sentía mucho más vivo que en Europa. Lo que a me fastidia es que en muchos países latinos hay una elite que no le interesa e incluso odia a la gente humilde. Eso es horrible. Nosotros en Holanda tenemos problemas de xenofobia “con los marroquíes, etc.”, pero aquí son todos argentinos y hay una elite que odia eso. Es horrible y me parece muy mal. A nadie se lo puede dejar tirado como algo que no vale nada.

-Hablando un poco de antropología, acá existe el mito de que el público argentino es el mejor del mundo, ¿hay algo de cierto en todo eso?

-¡Es verdad! Generalmente al público de habla hispana le gusta nuestra música y la reacción es más fuerte, pero sí, es increíble. Estábamos por tocar en Santa Fe y veíamos toda la gente sentada y dijimos “qué pasa?” y empezamos a tocar, se levantaron y un amigo que tuvo tanta energía que empezó a empujar solo y la gente se volvió loca. Sí, creo que es verdad y tiene sentido eso del público.

-Te lo habrán preguntado veinte millones de veces, ¿pero cómo fue la decisión de cantar decididamente en español estando radicados en Europa y en un país con otro idioma?

-Pues, en mi banda anterior ya estaba experimentando con varios idiomas, holandés, alemán, inglés, pensando que no importaba el idioma, pero sí me di cuenta que importa. Cada idioma tiene su sonido, su vibra y lo raro es que comencé con castellano como el último idioma de aplicar y salió mucho mejor que todo lo que había hecho hasta ese momento, incluso en inglés. Y realmente pensé, “si me sale tan fácil o mucho más fácil que el inglés, voy a seguir con eso”, y comenzamos ¡Pendejo! mi primo y yo y la decisión fue cantar exclusivamente en castellano porque nos gustó, porque también para mí es más fácil escribir una letra en castellano que en inglés porque si estoy escribiendo en inglés después de dos o tres frases ya estoy repitiendo lo que ya se escribió mil veces y es inevitable. Y además teníamos ese sueño, que la banda nos llevara al continente que tanto estábamos extrañando. Para girar acá. Ese era el sueño y esas son las razones principales para hacerlo. Claro que nos han fastidiado por eso. El mejor ejemplo es que nuestro manager, al terminar nuestro álbum Atacames, mandó las grabaciones al gerente de un sello muy importante internacional de metal y le dijo que la música le gustó pero le dijo que “stoner en castellano es una perdida de tiempo”. Seguramente él está enfocado Holanda, Bélgica, Alemania, por supuesto, pero yo pienso que es un tonto, un idiota, y nosotros no vamos a cambiar por razones comerciales.

-Es una decisión netamente artística…

-Exacto, y yo creo que el castellano es un idioma más abierto, tiene más sonido. Nosotros hemos tocado con bandas españolas que estaban cantando en inglés y creo que no tenían ni idea de lo que estaban cantando. Yo puedo entender que tal vez para algunos es difícil escribir letras de rock para tu idioma. Sin embargo a mí me gusta que en Argentina está esa tradición de rock nacional de cantar en castellano y eso es un buen ejemplo. Ya hay demasiado rock en inglés. Y en castellano todavía hay campo. Es más original. Yo les digo a las nuevas bandas que no canten en inglés, mejor que canten en chino o en francés, ya que en inglés hay demasiado.

-¿Y cómo los tratan en Holanda cuando salen a cantar en español?

-Claro que me imagino que para algunos será una barrera y no pueden entender lo que estamos cantando, sin embargo no creo que nos fastidie demasiado. Como dije, el público europeo es más reservado que el público latino. Y sé que acá nos reciben mucho mejor, porque entienden las letras, las tonterías, la dureza, todo lo que le metemos. En Holanda está sobrepoblado de bandas y creo que exactamente el hecho de que cantemos en castellano nos sirve más que cantar en inglés. Seguimos como somos y hacemos lo que hacemos y si estamos perdiendo algunas oportunidades comerciales que se vayan a la mierda. Yo puedo mirarme al espejo y decirme que lo que estamos haciendo es honesto.

-¿Cómo está posicionado pendejo dentro de las bandas holandesas?

-Mira, lo chistoso es que en los últimos tiempos no nos hemos enfocado en Holanda, no hemos tocado mucho allá. Creo que tocamos 12 veces en un año y medio. Es poco. Pero en el ambiente stoner sí se conoce ¡Pendejo! y cuando tocamos hay suficiente gente pero hemos decidido enfocarnos más en el norte de Europa, Alemania, Austria, Suiza. En esos países los Natas han hecho un gran trabajo y están acostumbrados a este tema. pendejo-nota

-Hablaste de que querías llegar a Argentina y comer asados ¿ya te han agasajado los amigos de por acá?

-Sí, seguro, comimos en casa de Xoni, los de Banda de la Muerte, y fue tremendo. Generalmente en Holanda es algo masculino. Allá le ponen salchichas y es una mierda. Si uno ha estado aquí nada de lo que se haga en Holanda al respecto me interesa.

-Además de Banda de la Muerte, que son amigos, ¿qué otras bandas de acá te gustan especialmente?

-Sí, soy un gran fan de Avernal. Nunca los he visto en vivo pero los integrantes son amigos, sobre todo Fede, el guitarrista. Audión también me gusta porque todo lo que hace Walter me gusta. También Sick Porky, que los conozco del tiempo de MySpace, cuando buscaba bandas de acá. Y en esa época por MySpace me di cuenta de lo que estaba pasando acá como también en Chile con Hielo Negro. También conocí ahora muy buena gente de la banda Guacho. Cuando vuelva a Holanda me gustaría dedicarme un poco a apoyar a estas muy buenas bandas para que puedan venir a girar en Europa, porque sí creo que hay un mercado.

-Más allá de tocar y difundir, imagino que para ustedes ya viajar es un fin en sí mismo…

-Sí, ya el hecho de estar aquí. Claro que a nosotros nos gusta hacer un concierto y que nos paguen montones, pero si ves a las bandas holandesas de mierda, de música gótica, es un producto de exportación muy grande y ellos hacen sus giras acá, vienen, bajan del avión, taxi, hotel, prueba de sonido, tocar, hotel, avión e irse a la mierda. No han visto nada del país y no han compartido cosas con la gente. Eso es lo bonito, hacerlo do it yourself, que no es tan así en este caso porque Favio (Flores) lo ha organizado, pero hay tiempo para disfrutar donde estamos y eso es lo bonito. Yo siempre quisiera mantener eso. Siempre tendremos esos días o medios días para disfrutar, ver, captar y aprender cosas.

*¡Pendejo! toca este miércoles 19 de octubre junto a Banda de la Muerte y Montañas en Uniclub

Alejandro Panfil

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