CJ es un Ramone y con eso basta [review]

Cuando llega la hora señalada y se apagan las luces, las críticas y los preconceptos acerca de una nueva visita de algún ex Ramones expiran automáticamente y se cae en la realidad de que lo mejor es que sigan viniendo. Esto en algún momento no va a existir más y ya no habrá conexión directa con la banda de Forest Hills. Por eso hay que pedirse una cerveza de litro, relajarse y prepararse para gritar bien fuerte Hey ho let’s go! en cada oportunidad que se presente durante el show.

Se están cumpliendo cuarenta años del primer disco de los Ramones y en ese marco ya pasaron por aquí Marky, Richie y ahora CJ Ramone. Que sea un año redondo y festivo para la historia de los Ramones no fue condición para que se hayan puesto de acuerdo y visitar Buenos Aires tan seguido entre sí. Lo hicieron cada uno por su cuenta, de manera autónoma. No son amigos entre sí ni lo serán, pero son todos Ramones y son los que quedan. El acuerdo es tácito, o es simplemente una casualidad, pero está bien igual.

CJ Ramone es el bajista que estuvo a punto de hacer carrera en el ejército y zafó de ese manotazo de ahogado ante el llamado para reemplazar a su ídolo Dee Dee, el único que verdaderamente parecía irreemplazable, por su rol de compositor full time y por haberle puesto el cuerpo a muchas de las letras escritas. Llega por enésima vez a Buenos Aires para dar un puñado de shows y dejar siempre la llama encendida para una próxima oportunidad. A él le tocó la época más argentina de los Ramones, luego de ese debut en 1987 con Dee Dee en el bajo, y por eso siente una especial relación con este país y en más de una ocasión ha dicho que cada vez que tiene un disco nuevo quiere comenzar sus giras acá. Dice que la gente de acá se identifica con los Ramones por ser una banda de la calle y no de la industria, como los Rolling Stones o U2. Aunque hoy la gente es permeable a identificarse con cualquier cosa. La industria todo lo puede.

CJ desenfunda el bajo y sale a hacer su trabajo, el de ofrecer las canciones de los Ramones que siempre se necesitan en un show de estas características, como Commando, 53 and 3erd, Strenght to Endure o Blitzkrieg Bop. También hay de las suyas, como Won’t stop swinging, Last chance to dance y las nuevas Let’s go y Yeah, yeah, yeah, a la que autoriza a grabar y subir a Youtube para que se la conozca antes de la salida del nuevo disco.

Velocidad, una voz siempre juvenil y haberle permitido a los Ramones un retiro digno y en forma son las credenciales y atractivos suficientes como para nunca darle la espalda a una visita de CJ Ramone. Por eso él seguirá viniendo a hacer su parte y el público lo seguirá acompañando haciendo también su parte. Será así hasta que no puedan hacerlo más y haya que conformarse con los discos. Por eso, a disfrutar sin culpa. CJ es un Ramone y con eso basta.

Alejandro Panfil

Fotos: Andrés Carrizosa

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