Descansa [Teatro]

12662686_185388461823189_8683997743695188171_nEn una reunión del grupo de filosofía política al que asisto se discutió un artículo que un mexicano estaba escribiendo en defensa del aborto legal y seguro. Los argumentos se concentraban en un paternalismo bastante difícil de sostener, al menos en teoría. Pero la discusión fue a la deriva por los lugares más comunes de este tipo de discusiones y dos de nosotros llegamos a la conclusión de que, muy probablemente, en un futuro (no podemos decir si cercano o lejano) es posible que un aborto, antes de la semana número 12, sea una práctica como sacarse una muela, o hacerse una videocolonoscopía. Nadie está feliz de hacerlo, pero no debería ser algo que te marque de por vida ni social, ni emocional, ni psíquicamente.
No es tan difícil de imaginar. Al final del día el valor que le ponemos a cada una de las cosas que hacemos o dejamos de hacer es el producto de un conjunto bastante grande y complicado de creencias que se sostienen colectivamente. Si alguna vez comiste un helado y sobreviviste a lechuga los siguientes dos días; si alguna vez prendiste un porro delante de un profesor y fuiste el héroe de tus amigos los próximos veinte años; si alguna vez tuviste un encuentro ‘carnal’ con alguien y te transformaste en el más experimentado del colegio o en la más ‘puta’ del mismo establecimiento; bueno, si alguna vez te pasó algo al menos análogo a esto, entonces sabés de lo que estoy hablando. ¿Qué significa comer un helado, prender un porro o coger?
Bueno, en Descansa, hacerse un aborto con Misoprostol en la sexta semana es un evento estresante, que hace surgir el demonio de la conciencia abogando por llevar a término el embarazo. La situación es un dramón: ella está encerrada en el baño esperando para tomar la última dosis cuando llega su mamá, sentada en un banquito afuera del baño, con una cajita de recuerdos alusivos a la maternidad y la niñez. Ella se debate entre la expectativa familiar y la presión del ‘deber ser’ implantada en su cabeza. Esa voz es representada por una mujer histriónica que tiene un bombo y juguetes con sonido que argumenta, impacienta, grita o calla para que ella no tome la última dosis y vaya a un hospital a hacerse un lavaje.descansa
Teatro para el debate que pone a la obra en un tercer plano. Las actuaciones están bien y la puesta en escena en general es correcta y acorde a un libro que simplifica tanto la discusión como la suscita. Obvio, hay miles de casos diferentes y cada uno reforzaría o cambiaría la perspectiva que presenta Descansa. Pero lo importante es que moviliza el debate, lo genera sumándose desde la escena teatral a ese sector de la cultura que ya no quiere esperar más para discutir sin golpes bajos una situación que de hecho ocurre y que demanda otro tipo de cuidado: las mujeres abortan. La idea sería generar un consenso respecto del aborto legal, seguro y gratuito (al menos dentro de las primeras 12 semanas de embarazo). El paréntesis no es un detalle porque imagino que hay muy pocas personas que quieran legalizar un aborto de un embarazo de 8 meses y medio. Y éste es en realidad el corazón del debate, ese que se diluye en especulaciones o decisiones arbitrarias: ¿cuándo comienza la vida de una persona? ¿Cuándo somos personas con derecho a la vida? Muchas posiciones creen tener la respuesta a esta pregunta, pero ninguna ‘verdad’ está exenta de matices y perspectivas y, al final del día, de la toma de una decisión con algún grado de arbitrariedad.
Descansa no toca el tema de las muertes por abortos ilegales, sino que entra de lleno en la vida de una mujer que se queda embarazada en un momento de su vida en que no quiere ser madre y en el que no cree que vaya a querer ser madre nunca. Su pareja no está ni enterada del embarazo con lo cual el debate es la posibilidad de tomar una decisión sobre el tema en soledad. Y de última la cuestión será cómo reacciona el entorno, principalmente su madre sentada del otro lado de la puerta del baño que no entiende qué le está pasando a su hija.
Me permito una intervención ante el planteo de Descansa: creo que cuando una mujer tiene tan claro lo que quiere y tiene las herramientas necesarias (asesoramiento y acceso al Misoprostol) sus fantasmas pierden fuerza. Por otra parte no cierra la posibilidad de ser madre en otro momento. Pero si de hecho pienso que es posible que un aborto en esas circunstancias tenga el valor de una apendicitis, entonces ese valor y significado son colectivos y podemos cambiarlos en comunidad. No creo que la decisión sea tan autónoma y tan solitaria, especialmente en casos como este en que los problemas contextuales que usualmente refuerzan los argumentos del tipo “es mi cuerpo y hago lo que quiero” no están presentes. Las dudas que generan fantasmas pueden se acompañadas con una charla en pareja, o con algún miembro de la familia. Claro que en casos extremos no existe esa posibilidad pero Descansa no discute legislación sino nuestros comportamientos y nuestras creencias. Y cumple con su cometido: imposible salir de La Pausa teatral sin debatir hasta la última de nuestras ideas. Desde ese punto de vista, esta obra pequeña, es importante.
Descansa está los Domingos a las 20:30 h en La pausa teatral (Av. Corrientes 4521, esquina Lambaré)
Al salir de la sala te entregan la siguiente información: “De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Misoprostol es un medicamento seguro y eficaz para el aborto hasta la semana 12º de embarazo. No se acumula en el cuerpo de la mujer ni causa daño a su fertilidad. Se usa en hospitales para el tratamiento de aborto incompleto, para ayudar a inducir el parto y para tratar y prevenir la hemorragia post-parto. Debido a todos sus beneficios, el Misoprostol está incluido en la lista de medicamentos esenciales para la humanidad según la OMS, por lo tanto todos los países deberían tenerlo en sus planes de salud.” Fuente: BSR (La biblioteca de salud reproductiva de la OMS)

MissBoa

12716391_188062188222483_6446437588846789391_oFicha técnico artística
Dramaturgia: Pilar Ruiz
Actúan: Verónica Cognioul Hanicq, Susy Figueroa, Romina Oslé
Vestuario: Eliana Itovich
Escenografía: Eliana Itovich
Diseño de luces: Lucia Feijoó
Diseño sonoro: Pedro Donnerstag
Fotografía: Federico Barreña, Gustavo Pascaner
Diseño gráfico: Juan Pablo Rodríguez
Asistencia de dirección: Florencia Peralta
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Producción ejecutiva: Pilar Ruiz
Producción: LugarOtro Estudio Teatral
Dirección: Pilar Ruiz
Duración: 60 minutos

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