“Uno, Dos, Ultraviolento”, lo que queda de aquel movimiento llamado punk

violadores“De ese arte llamado punk, en la actualidad, no queda casi nada. Se lo comieron parcialmente los medios y las disqueras, que convierten en moda todo lo que pueda resultarle peligroso al sistema. Y así, el carácter subversivo del punk fue mutando, aunque siempre conserva-como muy pocas corrientes musicales- un genuino aullido de resistencia”, dice el texto de contratapa de Uno, Dos, Ultraviolento, La historia de los Violadores, de Esteban Cavanna. Cuánta verdad, cuánto vacío y cuánto por reafirmar y recordar, para que las cosas vuelvan a recobrar su sentido, su principal motor, su razón de ser, y que quede de lado de una vez por todas la frivolidad, la falta de mensaje, la falta de compromiso.

Hoy todo lo que se consume, de alguna u otra manera, incluye la palabra rock. Y el rock, progresivamente se va transformando en un artículo más en el exhibidor. El rock, o mejor dicho, la palabra rock, se puede ver en prendas, perfumes, comidas, celulares, automóviles y un sinfín de artefactos de uso diario. Lo mismo, por ende, le sucede al punk, ideado y soñado en un principio como una forma de vida pero inmediatamente reconvertido en una tendencia confeccionada más desde la aguja de coser que desde lo ideológico.

Hoy que el rock está de moda y es fácil creer o asumir que siempre estuvo ahí, a la mano y accesible, como un accesorio más en esta vida llena de objetos y posesiones artificiales, es reconfortante que haya quien se tome el trabajo de recopilar material y testimonios como para contar que hubo una realidad bien distinta a la que asistimos por estos días. Alguien que pueda decir que el rock no era lo obvio hasta hace tres décadas. Para que hoy el rock esté hoy tan establecido, hubo una camada de jóvenes revoltosos, hartos de la monotonía y bien informados de lo que pasaba afuera que provocaron la ruptura con lo establecido. Como ya sabemos, e insistimos, su lucha fue banalizada y aprovechada por quienes de punks no tenían ni un pelo. Y de allí surgió la paradoja jamás soñada: el punk (y el rock en general), nacido para pararse siempre en la vereda de enfrente, hoy es uno de los amigos por conveniencia que tiene el sistema.

Para que exista hoy este rock que no molesta, hubo gente que allanó el camino poniéndole el cuerpo a la causa, algo así como lo que manifestaban los Fun People en el comienzo de Spirito del 77: “La libertad que hoy gozamos no surgió de la nada, por favor no la pisotees”. El rock que hoy existe tampoco surgió de la nada, por eso habría que tratar de no pisotear, por ejemplo, lo que hicieron Los Violadores, quienes se propusieron romper con lo establecido y en gran parte lo lograron. Los Violadores fueron los primeros que cantaron “represión a la vuelta, de tu casa, en el kiosco o en la esquina”. Fueron Los Violadores los que cayeron presos por portación de facha, fueron Los Violadores los que hicieron historia, la escribieron y le pusieron tres acordes. Su discografía siempre es una invitación a no querer repetir un pasado penoso de la historia argentina, a no repetir ni abogar por un estilo de vida chato, aburrido y conservador.

Ya es conocida la reunión, una más, y toda la expectativa renovada por ver a la clásica formación de Los Violadores en un escenario mítico e imponente como el Luna Park, con Pil, Stuka y Gramática, amigados desde hace un buen tiempo, más el Polaco Zelazek, quien parecía ser el más difícil de reclutar. Fueron miles de idas y vueltas, peleas para adentro y para afuera, de euforia, de gloria, de fronteras atravesadas para popularizar un estilo musical y un nuevo modo de vida en estado punk. Fueron muchos años de desgaste y de reinvención constante. Y todos esos años pueden recorrerse a través de las páginas del libro de Cavanna, quien fue su manager y productor de discos y conciertos tras la etapa de Mundy Epifanio.

Entre recortes de época, afiches y demás documentos de valor que grafican, contextualizan y ponen en situación al lector, Uno, Dos, Ultraviolento (Ediciones Piloto de Tormenta) hace un recorrido cronológico por todas las etapas, formaciones, discos y recitales más emblemáticos que hizo la banda durante tres décadas de trayectoria. Los Violadores son la columna vertebral del punk en la Argentina, sin discusión. Y revisar su legado es tan obligatorio como reconocer que el punk de este país pasa por el momento más flaco de su historia.

Hoy que el punk no es lo que era, Uno, Dos, Ultraviolento invita a recordar un pasado glorioso y a soñar con un futuro bien distinto a este presente repleto de vacío.

Alejandro Panfil

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