Leo, Stuka y el Niño le pusieron punk y luz a la noche del Honky Fest [review]

Punk. Llamémosle así nomás, sin demasiadas vueltas, a la noche de celebración de fin de año de Stuka, Leo de Cecco y El Niño en The Roxy. El que buscaba distenderse, porque el pescado ya estaba vendido y sólo había que rendirse ante la inminencia de las fiestas, tuvo que recalcular y arremangarse ante lo inesperado. Un corte de luz en todo Palermo, Chacarita y Villa Crespo hizo que los planes se alteraran, que la espera fuera un poco más larga y que los vendedores ambulantes de cerveza se hicieran un pequeño aguinaldo calmando la sed de quienes habitaban las veredas de Niceto Vega y Humboldt.

Lo concreto era que se hacía, nadie dudaba de la realización del evento. Por eso no hubo nervios y sí mucha paciencia. Y el grupo electrógeno finalmente llegó y la luz, más artificial que nunca, se hizo presente para dar arranque al Honky Fest, que para la ocasión reunió este Dream Team punk con miembros de Los Violadores, Attaque 77 y Doble Fuerza. El trío, con el antecedente reciente de haber sido la banda de Glen Matlock, el último Pistols que se dio una vuelta por Buenos Aires, salió con un puñado de éxitos del cancionero punkrocker como 1, 2 Ultraviolento, God Save The Queen, Police on my back y Represión.

Stuka, viejo punk que ha retornado a la actividad fuerte en Buenos Aires, ofició de cantante y maestro de ceremonias mientras se divertía tirando solos en aquellos temas del repertorio que no conocía del todo, como I believe in miracles, de Ramones, o Solo por placer, de Attaque. El Niño, eufórico, fue y vino mientras buscaba afinación definitiva para su bajo. Leo, incansable, mantuvo siempre el tempo y la determinación para golpear sus tachos, incluso cuando los temas amagaban con ser interminables.

El Dream Team también tuvo invitados: Huguito Irisarri, de Doble Fuerza, Leandro Spatola, de Sick Porky, Agustin Rocino y Macabre, de Catupecu Machu y Carucha y el Chino de Coverheads. Todos aportaron su cuota de festividad a una noche en la que el apagón parecía garantizado hasta el amanecer. Finalizado el show, la luz ya había vuelto para todos aquellos que no tuvieron la misma suerte-o pericia-de haberse dado una vuelta por el Roxy.

Alejandro Panfil
Fotos: Sergio Castro Peña

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