Mi hijo sólo camina un poco más lento [Teatro]

¡Dale play para crear la magia!

eddieVedder1

Cuando te invitan al teatro un domingo a las 11:30 de la mañana o a las 14 h no sabés qué pensar. Pero había visto la Trilogía argentina amateur hace dos años en esta misma Sala Apacheta y auguraba ver un espectáculo bien hecho, de gran calidad. Las grandes experiencias tienden a dejar marcas que nos habilitan a proyectar lo que queramos. Como si hubiera una ley que dice que si te fue bien con una obra, en la misma sala te irá bien con otra. Una estupidez que no impidió que yo fuera entusiasmada y que mis expectativas se cumplieran.

La sala cuenta con un ventanal precioso y enorme que permite que el iluminador descanse un poco y, en un día de sol, directamente no tenga trabajo. Esa luz llenando una sala despojada de escenografía pero repleta de gente ocupando desordenadamente cada metro cuadrado del espacio, como si estuvieran en la previa de un entrenamiento de gimnasia postural o expresión corporal, desconcierta aun más. El nombre de la obra, Mi hijo sólo camina un poco más lento, es demasiado largo como para no ser enigmático o llamar la atención de los curiosos.

mi hijo solo2Subiendo una escalera vemos una barra de bar con café y pancitos y unas gradas pequeñas en las que nos apiñamos los espectadores para someternos a este acontecimiento envolvente. Todo es atípico pero se da con naturalidad y hay que dejarse llevar. Como el disco de Eddie Vedder con el ukelele: tierno, intenso, conmovedor e irresistible.

En Mi hijo sólo camina un poco más lento hay dos protagonistas. Por un lado está la historia, el conflicto. Por otro lado su modo de contar, la maestría de Cacace (su director) y su equipo para narrar desde todos los rincones. El resultado de la combinación de estas dos variables con actuaciones perfectas hace que este cuento croata (lo escribió Ivor Martinic a los 26 años) se vuelva el cuento de cada uno.

Se trata de una familia como cualquier otra, con un chico de 25 años que, a causa de una enfermedad cualquiera, ya no camina. Pero todas las historias de todos los miembros de esta comunidad son importantes para entender que el amor es así, que la vida es así, injusta y cruel en casi la misma medida que desafiante y gratificante. El tema es aceptarlo en voz alta, frente al espejo y frente a los otros. Pero el tema no es aceptar la pérdida sino darnos cuenta de lo que ganamos cuando lo hacemos. La pérdida de la inocencia es, en general, todo ganancia. De a breves intervenciones o fragmentos van componiendo el día del cumpleaños número 25 de Branco que está en silla de ruedas. Pero lo que logran poner en escena es el contenido entrelíneas de la crónica cumpleañera que obliga a todos los personajes a confesarse y a aceptarse sin resignación. Se trata de mostrarse sin poder ni querer ocultar nada. Un relator que te mira fijo a los ojos repone la información necesaria o faltante de las escenas (didascalias) y da indicaciones que, a veces a desgano, los actores acatan como si se tratara del inconsciente todopoderoso. Pero todo está dicho, todo está ahí frente a nuestros ojos. Dijo Cacace que “se respira un texto que dice: «Está todo mal, pero es lo que hay y con eso algo podemos hacer para ser un poquito más felices». Es una obra que no ignora la idea, la asume, no tiene un optimismo naíf. Muestra una herida, pero sabemos que aún nos quedan algunos días sobre este planeta.”

Es muy difícil contarles y recomendarles esta obra sin hacer referencia a lo que me pasó a mí cuando la vi. Es una experiencia. Con esto quiero decir que es más que un acontecimiento teatral porque ir a ver Mi hijo sólo camina un poco más lento es algo que yo viví, que me dejó con la cabeza agitada toda la semana y que seguro me va a servir como criterio de acción en el futuro.

Mariano Saba dice que cree que si recomienda esta obra le hace un bien a alguien. Por eso estoy segura que estoy haciéndoles un bien grandísimo.

Mi hijo sólo camina un poco más lento está los sábados a las 14 y 16:30 h y los domingos a las 11:30 y a las 14:00 h en la Sala Apacheta (en Pasco 623, a la vuelta del Spinetto Shopping en Congreso)

Ficha técnico artística
Dramaturgia:Ivor Martinićmi hijo solo3
Traducción:Nikolina Zidek
Actúan:Aldo Alessandrini, Antonio Bax, Luis Blanco, Elsa Bloise, Paula Fernandez Mbarak, Pilar Boyle, Clarisa Korovsky, Romina Padoan, Juan Andrés Romanazzi, Gonzalo San Millan, Juan Tupac Soler
Vestuario:Alberto Albelda
Escenografía:Alberto Albelda
Diseño de luces:David Seldes
Asistencia de dirección:Julieta Abriola, Juan Andrés Romanazzi
Prensa:Carolina Alfonso
Arreglos musicales:Francisco Casares
Dirección:Guillermo Cacace

Comments

  1. Imperdible! Aplausos de pie

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