Nada es tan necesario e imprescindible como el rock and roll: Fito y Fitipaldis [review]

Preludio

IMG_2422-13 copyUn día, en el hermoso prado-jardín de un psiquiátrico me vi sentado conversando con un gran amigo. Él llevaba algunos meses recluido allí y yo tenía muchas preguntas llenas de lugares comunes que no dejaban de aguijonearme. Esa tarde hizo un frío especial y los locos deambulaban entre nosotros envueltos en consternaciones casi artaudianas. En cualquier momento, él, muy comedidamente -y de la nada-, me dijo: “Venga, nunca supe por qué a usted le gusta Fito & Fitipaldis“. Yo respondí mecánicamente: “Tal vez la respuesta sea no preguntarse por qué” –un verso de Me equivocaría otra vez-. La visita duró alrededor de tres horas y ya sobre el final de la misma le pregunté ¿por qué lo hizo? –refiriéndome al lamentable hecho que lo había llevado a ese callejón sin salida- y él, con cierta ironía, me respondió: puede ser que la respuesta sea no preguntarse por qué… ¿Y lo volvería a hacer? –Repliqué- a lo que él adujo: pues nada, ni nadie, es tan necesario o imprescindible en la vida… y sí, me equivocaría otra vez.

Escribiendo este review –que aún no se decide a empezar- sobre el último de los tres recitales que Fito & Fitipaldis dio en Buenos Aires, lo primero que me vino a la cabeza, aparte de la anécdota referida, fue la humorística voz de mis editores que me instaban a “afinar la pluma” para que hiciera lo más verosímil posible que había ido a ver una banda de Rock y no una banda de Pop. Pues bien, para nadie es un secreto que Fito –a su manera- representa una suerte de Rock light. Lo cierto es que él ha contravenido las nociones básicas del Rock español con esa tersa música de gran calidad que aparte de ser laxa y muy introspectiva, hace suya una suerte de trashumancia poética como expresión básica; aspectos que claramente se oponen al gran mito del Rock Radikal Vasco tan históricamente áspero como huraño y contracultural.

Era de esperarse, viniendo de un tipo como Fito, que en su primera formación (Platero y tú) desafiara la escena radikal con sonidos influenciados por los Stones, AC-DC y Creedence, mientras sus contemporáneos seguían impregnados de la invaluable influencia de bandas nacionales como Eskorbuto y Cicatriz. En 1991 Platero y tú –cuyo guitarrista era Iñaki Antón, hoy segundo al mando en Extremoduro– saca su primer álbum de estudio (Voy a acabar borracho) colmado de letras francas y vagabundas aptas para una época de caída y desencanto, acompañadas de un rock and roll expedito e inquieto con claros ascendientes Blues.

Es en 2001 –después de 9 discos y muy buena recepción, compartiendo escenarios y canciones con Evaristo de La Polla Records, Robe de Extremoduro, Kutxi Romero de Marea, entre otros- cuando se pone punto final al proyecto Platero y tú y Fito se dedica única y exclusivamente a su nueva banda Fito & Fitipaldis en donde empezaría a cimentar un definidísimo estilo personal con reverberaciones notables, tanto en forma como en contenido, muy fáciles de reconocer, así como también muy fáciles de criticar y cuestionar por ese pasado rockero al que brevemente nos hemos referido.  

Intermezzo

En el Vorterix de Colegiales y muy cumplidos aparecen Fito y sus Fitipaldis en medio de una ovación tremenda que anunciaba la llegada de la sosegada locomotora Huyendo conmigo de mí.

Empiezan con Me equivocaría otra vez y Por la boca vive el pez, dos clásicos incuestionables que fueron cantados a tres pulmones por todo el mundo. Lo que vendría después no tiene nada que ver con un recital de rock estándar, puesto que la emotividad se tomó por asalto los fervores del público durante dos horas generando un estado de communitas poética que se manifestaba  en todos y cada uno de los semblantes.

Viene y va y Me acordé de ti ciñeron los ánimos disipando las otredades y generando una sola voz que fue sellada tras la aparición del tema que da nombre al último trabajo y a la gira.

Una versión de 10 minutos de Corazón oxidado seguida de Entre la espada y la pared significaron el éxtasis de un teatro saturado de personas de todas las edades que, de otra manera, no habrían podido coincidir en un mismo lugar.

El ambiente sencillo y distendido –medio rapsoda- se tresdobló en emociones cuando empieza a sonar la épica llamada La casa por el tejado y la tristísima Soldadito Marinero.

Antes de que cuente diez puso a bailar a la concurrencia y Nos ocupamos del mar los suspendió, una vez más, en un vilo indescriptible de entusiasmos.

“Tocamos la última de este lado del Atlántico antes de volver a casa. Los llevamos en nuestras valijas y en nuestros corazones” dice Fito, mientras inicia Acabo de llegar, haciendo explosionar un Vorterix que difícilmente vuelva a experimentar un júbilo tan espontáneo y pulcro como el que dejó para sus anales la visita de los Fitipaldis que no necesitan de cabellos largos ni puntudos ni tatuajes ni tachas ni parches ni fierros para demostrar que todavía se puede hacer buen Rock, claro y reposado, de formación clásica y ritmos especializados en las difíciles simplezas de divertir y emocionar.

Coda

Ahora bien, ¿Por qué me gusta Fito? Me pregunté una y otra vez antes de sentarme a escribir y la respuesta, ante la insuficiencia de explicaciones, fue la misma. El caso fue que dos días después del concierto y haciendo un repaso por la discografía de los Fitipaldis escuché Qué necesario es el rock and roll y supe que mi amigo, cuatro años después de aquella tarde, más que equivocado estaba falto de calores, tal vez por su circunstancia, porque nada ni nadie es tan necesario e imprescindible en la vida como el rock and roll. Y otra vez Fito, no sólo me sugería una respuesta, sino que además me la cantaba:

IMG_2585-23 copy

“…tú eres todo lo que tengo y aunque a veces muero rock and roll por ti / o por suerte o por desgracia / cuando me haces falta siempre estás ahí… / el cielo es un callejón tan alto como estrecho / sólo si canto con poca voz me escucharás por dentro / qué necesario es el rock and roll / qué prescindible el cuero…”

Gio Jaramillo (CJay)

Fotos: Dahian Cifuentes

Comments

  1. Anónimo says:

    Muy bueno el informe. Estuve en el Vorterix, el 17 de Abril. Disfruté, bailé, fui felíz, me gusta su música, y como suenan todos, me gusta mucho la batería y el saxo. A Fito lo descubrí, cuando por cosas de la vida, viví en Bcn. Volví en el 2009 sin poder verlos allá. Y tiré mi deseo al cielo de que vinieran a Bs. As y me prometí de ir a verlos. Y la Vida una vez más sacó el conejo de la galera para mí!!!

Dejá tu mensaje

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: