Este es el puto aguante Almafuerte [review]

Recuerdo mucho la friísima y lluviosa mañana de 2007 en la que mi profesor de materialismo histórico llegó al salón de clase y lo primero que hizo después del “buenos días” fue leernos unos breves pero muy combativos poemas de un tal Almafuerte. Un compañero que por ese entonces llevaba el cabello largo y generalmente vestía de negro comentó que había una banda de heavy argentina que llevaba el mismo nombre y que era una “chimba” [NdE: término en la jerga colombiana]. El profesor dijo que el poeta también era argentino y que probablemente algo tenían que ver. Al día de hoy sigo pensando que es probable que así sea, y aunque no lo pueda verificar es completamente imposible que Ricardo Iorio, con ese tono crítico y polémico que le caracteriza, no se haya inspirado en la independencia de aquel personaje que escribiera versos tan pujantes y vitales como los recitados por mi profesor: Si te postran diez veces, te levantas/otras diez, otras cien, otras quinientas:/no han de ser tus caídas tan violentas/ni tampoco, por ley, han de ser tantas./ (…) No te des por vencido, ni aun vencido,/no te sientas esclavo, ni aun esclavo;/trémulo de pavor, piénsate bravo,/y arremete feroz, ya mal herido./

Y es que en un recital de Almafuerte se respira fortaleza, se ve potencia, se escucha poderío y se saborea ímpetu. No hay caso. El Teatro Flores posó henchido del cuero más negro de todos para la segunda de las cuatro sacristías metaleras que la banda de Iorio planeó en capital para celebrar sus 20 años.

Con temas como Mano brava, Orgullo argentino, Trillando la fina y Patria al hombro saludaron a su público, público fiel, que aunque parezca una mentira del tamaño del odio que gobierna este planeta es un público cuya vida pareciese que se ensanchara y tuviera sentido gracias a Almafuerte.

Entre canción y canción, sagrado y como buen jerarca, Iorio interpeló a la concurrencia con picantes imaginerías y alegatos sobre devenires históricos, políticos y culturales de marcado tinte chauvinista. Canciones de la talla de Si me ves volver, Yo traigo la semilla, Pa´l recuerdo y Del más allá, aportaron su glorificada cuota a la ceremonia que hechizaba indomablemente el espíritu de los asistentes.

Este es el puto aguante Almafuerte loco, me dice un tipo con un porro incrustado entre sus dientes mientras elevaba puño y voz para cantar Para todos mis compañeros, a la cual precedieron tremendas aniquilaciones acústicas como Caballo negro y Mi credo, armonizadas por la polifacética guitarra del Tano Marciello. Siguieron auténticos himnos como Triunfo, Por ser yo y La máquina de picar carne.

Iorio descresta con su locuacidad poética. Sus palabras conservan una cadencia propia que es ovacionada por aparte y su instinto outsider no puede tener más compromisos que el insondable amor a su tierra, la ensañada querella en contra de lo falso y la imperecedera ruta de la reflexión: bastimentos enarbolados como las principales armas batalladoras y resistentes de la banda, que, después de casi 90 minutos de descargas, se despidió con las infaltables Toro y pampa, Almafuerte y A vos amigo.

Gio Jaramillo (CJay)

Fotos: Yamila Castelo

Comments

  1. Anónimo says:

    muy bueno loco aguante almafuertee!

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