“Adentro” Instalación teatral

Hoy más que nunca en el mundo del arte se habla de mezcla, experimentación, cruce, combinación, etc. Este fenómeno es congénito de una época obsesionada con el mecanismo inter, multi o transdisciplinar como principal –y tal vez único- modo de representación concreta de la realidad. Es decir, nadie puede conocer la realidad sólo viéndola en un Van Gogh o en fotografías de Robert Capa, por el contrario necesita olfatearla como a un plato de alta cocina francesa, escucharla como se hace con Vivaldi, sentirla como una poesía de Baudelaire, percibirla como una escultura de Rodin, habitarla como una construcción de Gaudí y odiarla o amarla como a un personaje de Shakespeare y así, sólo así, la experiencia puede acercarse –ni siquiera llegar- al ideal de perfección.

Ahora bien, a todo esto se suma el devenir tecnológico: ya no sólo “necesitamos” apropiarnos de nuestra realidad “directa” por medio de nuestros sentidos físicos -y metafísicos-, sino que es menester acercarse a la misma de una manera “indirecta” algo más contundente y espontánea: la virtualidad. Desde la aparición del cine hasta el pináculo superlativo del hoy con internet, este extraño portento conceptual recrea nuestras concepciones sobre la realidad, sobre nosotros mismos y sobre la otredad, relegando la objetividad a los tiempos antiguos y transfiriendo el supremo paradigma de la subjetividad a nuestras intimidades mentales y morales. Es en este plano discursivo en el que se inscribe la adaptación para teatro asimétrico y sobrentendido de la obra “Ansia” de Sarah Kane y que lleva como nombre “Adentro” según dispuso su director Raúl Cifuentes.

En una casa-escenario se despliegan los miedos y las penumbras de los personajes. Cada uno está contenido en su propio misterio de reiteración que es también su espacio en el caos. Todos están rasgados y presentan un sombrío anacronismo psicológico que sólo brota con una suerte de esquizofrenia que los junta con el mismo brío que los separa. El hilo argumental de la obra se desliza entre dramas de sexualidades reprimidas, pasiones escabrosas y la sordidez de varios malestares insondables. La puesta en escena permite al público interactuar hondamente con los espacios –e incluso con los personajes- ya que están dispuestos de modo autónomo tanto para los asistentes como para los artistas. Hay un juego auspiciado por un músico que escribió todo lo que se escucha, acompañado de un ingeniero de sonido que diseñó los patrones de sincronía audiovisual con fértiles materiales de video dispuestos en media docena de televisores y monitores que, por medio de cámaras, a su vez, funcionan como modelos de vigilancia interconectados con los personajes y los espacios que habitan.

Es toda una apuesta desde donde se le mire. Para los afectuosxs de las mixturas artísticas y discursivas que generan nuevos lenguajes e interpretaciones, resulta una apuesta innovadora e independiente que vale la pena comprobar in situ y no permitir que le cuenten.

¿Dónde? Teatro La Revuelta. Av. La Plata 594.
¿Cuándo? Noviembre 27–28 y Diciembre 5-6.
¿Cuánto? $70. Con reserva 20% descuento.
Info: adentro.instalacionteatral@gmail.com – 1550584266.
Dirección: Raúl Cifuentes.
Producción: Agostina Trigub.
Música: Sergio Gutiérrez Zuluaga
Reparto: Sofía Galindo, María Serrano y Raúl Cifuentes.

Fotografía: Dahian Cifuentes.

Texto: Giovanny Jaramillo

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