¡Qué hijos de puta que son Los Rusos Hijos de Puta! [review]

¡Qué hijos de puta que son Los Rusos Hijos de Puta! En el público esa es la sensación y quizá el mejor de los sumarios que puede aglomerar el despliegue sonoro y, digamos, performático de la banda una vez abandonó el escenario. La gente de Niceto Club aplaude de una manera tímida. Sabe que está frente a algo disímil que asombra y extasía. Se dice coloquialmente que a buen entendedor (y escuchador) pocas palabras.

¿A quién carajos le importa etiquetar una banda como ésta? Me imagino que los esfuerzos han sido muchos y, no en vano y por fortuna, no se encuentra –ni se encontrará- la dichosa formalidad que clasifique lo inclasificable, y cuya oscuridad o albor pertenece más a aquellos universos, siempre insólitos y libertinos, de lo sensorial-sensual, lo cerebral-demencial y lo emocional-subversivo. Actitud y estilo les sobra, lo genérico también: hacen vanguardia siendo ellos y no necesitan de accesorios ni llaveros.

Es un grupo robusto, sí, poderoso, sí, experimental, sí, progresivo, sí, psicodélico, sí, indie, sí, punkie, sí, esquizoide, sí, dadaísta, sí, cínico, sí, romántico, sí, desubicado, sí, caótico, sí. Cualquier cosa pueden decir de estos Hijos de Puta menos que son comunes o malos o simples. Sus irreverencias musicales, líricas y escénicas pueden autoexplicarse en este encumbrado verso de su canción dedicada a La Santa Droga (LSD) Carmelo: “Y esas ganas de sentirnos libres con tan poco”. Verso que supera su propia intención: parece ser que ellos no se sienten libres, simplemente lo son.

Basta con verlos y verlos es ver muchos shows en uno. Es entrar en un corto circuito que sólo respira en el clímax de un grito, aullido o sonido de extraña procedencia. Son especiales y lo saben y lo cantan en Me caen todos mal menos mi novio y siempre están donde quieren estar como dicen en Nubarrón.

Una guitarra enérgica y bipolar que revienta. Un bajo que se expande como un orgasmo. Una percusión escueta y membruda como convoy de guerra. Una voz genuina e insaciable que convulsiona. Unos teclados desconcertantes y hasta siderales. Su naturaleza el rock. Su especie la música.

Terminaron su recital con la presentación del nuevo videoclip Los pibe a modo de anuncio de lo que se viene. La gente en Niceto iba a ver a Miss Bolivia y muchos se quedaron –sin querer- con éstos Hijos de Puta.

Más fotos ACÁ

Texto Cjay

Fotos Dahian Cifuentes

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