Carajo en Groove: ¡Qué buena suerte que la eternidad dure poco menos de dos horas! [review]

Otra vez Groove. Y otra vez lleno en un horario más bien inusual para un recital que condensa tanta gente de tan diversas procedencias musicales, todas radicalmente activadas por el chip del rock.

La noche empieza temprano y no se sabe a dónde va a parar nada ni nadie. Tal vez el domingo, siga teniendo ese hálito divino de salvación, e incluso de regeneración, después de las devotísimas profusiones del sábado. Lo cierto es que no hay día ni hora para la música, y menos para este tipo de música, pero sí resulta bastante inaudito salir a las 11 de la noche de Groove completamente cargado de energía, cuando casi siempre la salida está más bien cerca de las primeras horas de la mañana. A las 23, ya estaríamos afuera habilitando el espacio para otra escaramuza de otra gente, que correría con la suerte anónima y recóndita de redescubrir la ciudad con el tufo propio de la incógnita. Otra vez Groove. Y otra vez lleno.

Son las nueve de la noche. Hoy convoca Carajo, en el marco de su gira por los barrios con las canciones olvidadas, una banda ya de culto, tanto para seguidores del power, del hardcore, del metal alternativo o del punk rock. Una banda con casi una década y media ganada, una banda que escupe, con desprendido arrojo y firme coraje, toneladas de cariño a su público. Su música, inclasificable por demás, tiene un don –y me excuso por el vaho medio místico de esta columna- hercúleo, cuyo poder, desde el primer tema hasta el último, tuvo la virtud de perderse en el tiempo y en el espacio delimitados por la noche y el lugar, haciéndose de una suerte de énfasis celebrado y muy descomunal, a propósito de su estridencia melódica y su acostumbradísima fortaleza rítmica, cuyas distorsiones y rasgamientos distribuían a los concurrentes contraseñas de vitalidad, ímpetu e independencia.

Sonaron, entre esas canciones “olvidadas”, La huella del depredador, Entre la fe y la razón, El llanto espiritual y, obviamente, Shock, de Frente a Frente. ¿Los bises? Tremendos: Acido, Luna herida, Libres y Joder.

Carajo terminó la noche en Groove. Seguro. Después de su descarga nada pudo quedar en el ambiente para recibir el siguiente recital. La presentación fue feroz y concedió la animación necesaria para salir a enfrentar una noche lluviosa, carajo, qué buena suerte que la eternidad dure poco menos de dos horas.

Texto: Giovanny Jaramillo (CJay)
Fotos: Dahian Cifuentes

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