Derrumbando la Casa Rosada: un viaje a los primeros recitales del punk argentino

Derrumbando la Casa Rosada“Fernán se embarcó en un raid drogadictivo que hizo que estuviera casi un año internado. Primero hubo un parate, luego lo suplantó Félix, un buen baterista que se fumó una juguetería, un televisor, un auto; en fin, se fumó la vida y la fortuna familiar. Entre fumado por conocer y drogado conocido, dijimos que vuelva Fernán y así lo hizo”, contaba Daniel García en el MySpace de Alerta Roja. El bajista, hoy también kiosquero en la estación de Adrogué, hablaba de lo complicado que fue darle formato a su banda, como también fue difícil ser punk en esas épocas en que todavía había milicos en la Argentina. Ser punk, en resumidas cuentas, no era tan sencillo como ir al shopping y salir lookeado como Sid Vicious. No era suficiente con la tarjeta de crédito de papá…

Los inicios fueron tan complicados como excitantes, y por eso Derrumbando la Casa Rosada, un librito breve pero muy completo y entretenido, resulta imprescindible para conocer algunas historias mínimas que quedaron en el imaginario punk durante más de tres décadas.

Derrumbando la Casa Rosada, que tomó el nombre de la canción más emblemática de los Alerta Roja, hace eje en una serie de recitales que fueron clave para la consolidación de la escena. Desde aquel problemático y recordado show de los Violadores en la Universidad de Belgrano hasta la reunión de los Baraja en Cemento para la presentación del compilado Invasión 88, pasando por la de Antihéroes en el Festipunk de la Polonesa y la de Morgue Judicial en el Parakultural.

“Me acuerdo que no había escenario y que muchas veces cuando tocábamos los dueños nos invitaban a comer. Era un restaurante francés de buena categoría, al que iban muchos famosos. Para nosotros, que estábamos acostumbrados a la milanesa con fritas, la nouvelle cuisine era todo un desafío”, cuenta Pil Trafa, en el inicio del capítulo escrito por la periodista Adriana Franco. El cantante de los Violadores recuerda allí las noches en Le Chevalet, un local de Barrio Norte en el que se empezaron a juntar las primeras crestas argentinas y por donde también se solía dar una vuelta un joven llamado Andrés Calamaro. Todo ese tipo de anécdotas y datos curiosos se pueden encontrar también en el resto de los capítulos que estuvieron a cargo de  Alfredo Sainz, Diego Ladrón de Guevara, Patricia Pietrafesa, Leandro Uría, Sergito Anticristo, Daniel Flores y Marcelo Pocavida.

Ediciones Piloto de Tormenta nos hizo el favor de publicar este imprescindible puñado de historias punks de aquellos caóticos y memorables días. Historias ideales para confirmar lo que se creía saber y para desayunarse de todo aquello que se desconocía por completo.

Alejandro Panfil  

Comments

  1. Jajaja Argentina crestas y punk??!, no Jodamos!! jodido era en Europa ser punk y es el origen del punk como movimiento social, traer un movimiento de otro lugar es súper careta y, los violadores re caretas menos punk esos, cantando canciones de situaciones que ni estaban viviendo en muchos casos, nenes con plata que se hacían un viaje a Londres, las pintas que tenían eran a lo David Bowie, donde habías visto una cresta , estaban en las casas de sus mamás y papás encerrados y salieron a hacerse los punks…hablame de Eskorbuto (esos sí que eran verdaderos)y de otras bandas europeas que aquí si la estaban pasando mal realmente, lo demás es pura hilada.

Dejá tu mensaje

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: