Attaque 77 y Los Rusos Hijos de Puta le pusieron el cuerpo a la humedad [review]

“Y esas ganas de sentirnos libres con tan poco”, expresan Los Rusos Hijos de Puta en Carmelo. Y por esa capacidad de sentir la libertad a un precio módico no paran de celebrar este momento en que les aparecen fechas de debajo de las baldosas. Tras un viaje iniciático por México, no paran de tocar y de aprovechar oportunidades. Es su momento y van por todo.

Quien piensa que son sólo un nombre llamativo y nada más es porque todavía no los vio en vivo, donde contagian juventud con un puñado de canciones híper pegajosas y un desparpajo que está lejos de ser forzado. En tiempos en que la industria se esmera a contrarreloj por prefabricar imitaciones de los Babasónicos o artistas de relativo éxito, Los Rusos son genuinos, tienen un poco de todo y les sobra para hacerse fuertes en el boca en boca, ese valioso canal de transmisión en que la recomendación de un amigo puede ser tan o más poderosa que la alta rotación en las radios.

La noche de Buenos Aires está espesa como nunca y Los Rusos no hacen otra cosa que llevar ese estado de humedad a la enésima potencia. Y lo dicho antes: Carmelo, Fancy, Castaneda y Tu mami, entre otras, dan la pauta de lo que son y de lo que son capaces de hacer.

Luego sale Attaque 77 a cerrar el escenario de la Fiesta Clandestina y durante medio show Mariano tiene que lidiar con una guitarra que no suena y con un mal humor que no logra revertir ni en la segunda mitad de la presentación. El plan es hacer un set despojado y con temas que no tocan habitualmente, como No te quiero más, Santiago, Silent Hill y Sangre, pero por cuestiones técnicas nunca llegan a soltarse ni disfrutarlo.

Su gente los banca igual y les corea absolutamente todas las canciones, pero mucho más cuando llegan Espadas y serpientes y Donde las águilas se atreven. En una noche que se presenta definitivamente a contramano, los himnos de siempre ayudan a que la banda y su público se reconozcan entre sí, citándose tácitamente para una pronta revancha en la que un cable, un enchufe o una Les Paul sin volumen no atenten contra lo que siempre fue una fiesta.

Más imágenes ACÁ

Alejandro Panfil

Fotos: Santi Sombra

Comments

  1. Anónimo says:

    El tema se llama “Sangre” no hermanos, media pila el pasante.Saludos.

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