Spam: un viaje anarcotemporal de Rafael Spregelburd [Teatro]

spam 3Rafael Spregelburd es así; yo no diría inconstante sino ciclotímico o, mejor, errático. Esto no significa que no tenga un sello de identidad ‘rafaeliano’ a fuerza de constancia y trabajo de años, ni mucho menos implica un defecto. ¿Inconstante constancia con la que yo no lo calificaría? ¿Por qué me atajo tanto? Bueno, porque Spam es una obra fantástica de un genio como pocos, pero que no es fácil de recomendar. Digamos que si ya sos fanático del director, no tenés más que correr al teatro El Extranjero a verla. Si no lo conocés o lo conocés del cine, quizá ésta no es la mejor manera de entrar en su universo. Los estoy subestimando, lo sé, y me van a tachar de snob, pero no puedo evitarlo: algunos discos, como California de Mr. Bungle, no son para todo el mundo. Esta obra tampoco porque no le importa ser “brutal con el público” (Rafa dixit).

En primer lugar y como premisa de base, no se entiende nada y es larguísima. Mientras que, en general, una obra de teatro dura alrededor de una hora, más-menos, ésta dura dos horas y media. Y si bien lo pasás genial, lo más probable es que te vayas con la idea de que viste un delirio. Dicho esto como advertencia preliminar, a mí Rafael Spregelburd me encanta y en sus locuras me siento como pez en el agua. Y con todo gusto confirmo la advertencia hecha: es una obra escrita por una persona que se reconoce muy confundida en un tiempo en que la especificidad de la ciencia encuentra un reflejo absurdo hasta en la bandeja de correo no deseado.

Hay suspenso; crimen; powerpoints sobre lingüística y noticieros y videoconferencias; esquimales y mafiosos malayos; internet y virtualidad mezclados con buceo y suizos; relaciones académicas y románticas y por conveniencia; spam (o junk mail o correo no deseado o basura, como lo quieran llamar) e inbox (o bandeja de entrada); islas y continente y vuelos; ajustes de cuenta y amnesia; hoteles caros y muñecas chinas. Todo esto delante de una especie de científico loco (Federico Zypce) del sonido que juega en su laboratorio con los ruidos menos esperados, como por ejemplo, una sopladora de hojas o chorros de agua. ¡Ah! Y algunos ruidos aparecen en pantalla filmados. Un aquelarre de fumones.

En fin, el argumento no es tan complicado y su estrategia tampoco es tan original. Estoy pensando en películas como Memento, Irreversible o Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, que estuvieran tan de moda hace algunos años. Un tipo se levanta un día sin memoria en un Hotel en Malta (La República de Malta, isla al sur de Italia) vestido de smoking y con cajas de muñecas alrededor de la cama. A partir de ahí tratará de reconstruir su identidad y los acontecimientos de los últimos días. El narrador y protagonista, Mario Monti, emprende la ardua tarea de armar el rompecabezas del relato. La estrategia del dramaturgo es la siguiente: como si jugara al Boggle con el calendario, los 31 números del mes aparecen mezclados y Mario va relatando los fragmentos correspondientes a cada día en el (des)orden en el que ahora se disponen.

spam 1Está claro, el tema central es el fragmento y la confusión. La memoria y el tiempo estallados en mil pedazos y desarticulados en un escenario dividido en partes. Un cuarto (25%) de la obra, o quizá más, está dedicado a explicarnos un lenguaje que divide el espacio hasta el infinito y también lo multiplica hasta su fin. Es una obra rebuscada, para prestar atención y después comprar el libro y leerlo despacito al ritmo de un café de media tarde. Pero está administrada con humor y una actuación impecable del propio Spregelburd quien parece cada vez más alienado por un mundo que no comprende. Sigue apostando a él mismo y a su cuñado para llevar a delante Spam, al igual que había hecho con Apátrida. Menos actores, menos exterior: todo el interior expuesto. Por eso hay gente que se va trastornada a la hora y media. C’est la vie!

Así se describe a sí misma Spam: “Una ridícula fantasía apocalíptica con fondo de fin de fiesta, una ópera hablada entre insólitos paisajes musicales de cables, aparatos, tensores y resabios de hits mal aprendidos. El plástico que nos sobra se arremolina alegremente en esa isla flotante de nylon y botellas en el Pacífico Norte y la basura virtual se acumula de idéntica manera en las bandejas de entrada zaheridas, colapsadas. Esta es la historia de un profesor napolitano -un lingüista vanidoso- que sufre un insólito accidente y pierde –junto al público- la memoria de los hechos. Hay que reconstruirlo todo en contra de las burdas leyes del azar; hay que reunir causa con efecto. Hasta donde sabemos, nuestro héroe se ha negado a corregir la tesis de una alumna. Después, un mail de spam (llegado desde una Malasia improbable y traducida) lo involucra en una aventura formidable digna de James Bond entre traductores de Google, mafias seudochinas en la isla de Malta, métodos dudosos para alargar el pene, retazos mal deducidos de un diccionario extinto en la antigua Mesopotamia, falsos documentales suizos bajo el agua, fantasmas de Caravaggios y de niños y cálidos aires de apocalipsis y de ruinas. ¿Por qué creer que una crisis de los bancos en Europa es el fin del mundo conocido? Es el año 2012 y a los mayas se les acaba el tiempo. Pero el tiempo en realidad no existe: es mera administración del hambre.”

Qué más puedo decir. Digno de César Aira, ponele.

En 2015 Spam está los días viernes a las 21 h en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378, entre Gallo y Agüero, a menos de dos cuadras del Abasto). Va mucha gente a ver esta obra así que no se confíen en las reservas y lleguen 45 minutos antes para asegurar butacas.

spamFicha técnico artística
Autoría: Rafael Spregelburd
Actúan: Rafael Spregelburd, Federico Zypce
Actuación en video: Laura Amalfi, Elisa Carricajo, Patricia Frencio, Pino Frencio, Manolo Muoio
Vestuario: Florencia Lista
Maquillaje: Georgina Serafini
Diseño de escenografía: Santiago Badillo
Diseño de luces: Santiago Badillo
Diseño sonoro: Federico Zypce
Video: Elisa Marras, Alejo Moguillansky, Alessandro Olla, Valentina Olla, Alejo Varisto
Música: Federico Zypce
Fotografía: Nicolás Levín
Asistencia general: Manuela Cherubini, Gabriel Guz
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate
Producción: Cetc, Rafael Spregelburd, Federico Zypce
Dirección musical: Federico Zypce
Dirección: Rafael Spregelburd

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