Sick Porky: se está gestando una apuesta segura [review]

Con evidente emoción y adrenalina salieron al escenario los Sick Porky en la noche del viernes. La consigna, una sola y muy especial: presentar ese sonido cada vez más compacto que van logrando disco a disco. Un sonido hijo de fines de los 90 que evoca atmósferas deftonianas, algo de At The Drive In e indudable esencia progresiva.

No hay ninguna duda de que lo que se dio en el local de Palermo fue nada más ni nada menos que una de las mejores fechas en lo que va del año, con dos bandas (la otra fue Los Antiguos, que demolió cabezas y dejó el escenario listo para el plato fuerte)  que se abren espacio y ganan más adeptos una vez que se las aprecia en vivo.

Tras la presentación de Los Antiguos, que dejó la expectativa altísima en una noche completamente rockera, los Porkys no dudaron en salir a mostrar lo suyo, haciendo uso de las nuevas credenciales provenientes de su último álbum, Los Descarnados. A pesar de los recurrentes problemas de sonido, la calma predominó sin darle bola al asunto: “Alguna mierda siempre pasa”, bromearon. Y es así: solución, evolución. Tal como la historia de su trayectoria.

Mientras tocaban gran parte de su nuevo repertorio (Los Descarnados, Hordax, Último Caído) incluidas las intros acústicas que marcan la confluencia de géneros en su propuesta además de otros temas de sus anteriores producciones, fue inevitable ver el creciente poder de convocatoria que la banda tiene y que evidencia su cada vez mejor posicionamiento en la escena porteña.

Es para destacar que la banda adquiere un mayor brillo en vivo, que los punteos y machaques son impecables y que sus sonidos pueden ser apreciados en conjunto, pero por separado, sin que ninguno se sobreponga al otro. Todo eso a pesar de que el lado B de Niceto se alcanzaba a escuchar entre un tema y otro, algo por supuesto ajeno a la banda.

La sorpresa de la noche fue la participación de Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu Machu, en Encogemente, tema para el cual también colaboró con voces en el estudio. Pero algo extraño ocurrió: en el furor de la interpretación y sobre el final del tema, el Catupecu se acercó a darle unos golpes a la bata, algo que -intuimos- no le gustó mucho al batero, a quien se lo vio ofuscado por tener que organizar de nuevo su instrumento para seguir. Sin saber con exactitud qué ocurrió, fue eso lo que registró el ojo del espectador y quedará como una simple anécdota rockera.

Y como todo lo bueno se pasa rápido, así transcurrió la noche del viernes cuando, justo antes de las 12, la audiencia de este reconocido lugar escuchó Pura Sangre, el tema escogido por los Porkys para cerrar una presentación de disco en la que también pudieron lucirse experimentando un poco además de transmitir esa emoción de banda emergente que empieza a crecer. Así, Sick Porky dejó una gran impresión y se consolida como una apuesta segura en su género.

Andrés Carrizosa

Fotos: Santi Sombra

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