Marañas: un recorrido asistemático por los nuevos mundos narrativos

marañas tapaNunca mejor elegido el título Marañas para dar cuenta de un hilo conductor que no es tal pero que tampoco deja de serlo. Marañas, entonces, es la idea de fondo que nos ofrece una antología de cuentos cortos que en nada se parecen, salvo en que están muy bien escritos. Los autores despilfarran ideas para todos los gustos y eso es lo que lo hace interesante: difícilmente algún cuento no encuentre a su lector.

Con la dosis justa de sincretismo que este libro se merece, Santiago Mazzuchini, compilador incansable y atento, nos introduce en los catorce mundos posibles en los que estos relatos transcurren. Así, nos topamos con historias simples, cotidianas, y por ello llenas de fuerza, como la de Fortaleza Alemana, de Cristian Acevedo; Están juntos adentro del auto, de Bárbara Duhau; o Los inviernos de Jimena Repetto. No faltan aquellas en las que la construcción misma del personaje prevalece por sobre los eventos. Así, en Don, de Fabián Sosa, nos enteramos de una somatización poco frecuente; Hernán Martignone se toma la trabajosa tarea de reconstruir la Vida y obra del poeta griego Aquileas Elodis (1916-1976) (lo cual, veremos, seguramente no habrá sido fácil), los protagonistas de El polaco de Diego Fernández Romeral y de La gestión del tiempo (o las cosas insólitas que hacemos para ocuparlo) de Reina Rosko tienen algo que los hermana a pesar de la enorme distancia que media entre ambos relatos.

Si de finales inesperados se trata, también los hay, claro que sí. No es católico de mi parte, de Mariano Massone y Solo los paranoicos sobreviven, de Aldana Fernández Walker nos conducen con mediana lentitud hacia desenlaces necesarios y, justamente por ello, sorprendentes. Por su parte La ofrenda, de Irene Klein, y E.M.P., de Emanuel Alegre, están unidos sino por la trama, por las miserias humanas. Un eje entre éstos y lo fantástico podría ser el cuento de Celeste Cervera, Jemanjá, en el cual lo mágico aparece allí donde todo es tedio y podredumbre. Claro que lo verdaderamente insólito ha quedado para la última parte: El esqueleto, de Alejandro Zarlenga, y 18’30’’, de Manuel Arduino Pavón cierran, con el toque más acabado de ficción, todas estas historias que bien podrían acompañarnos en… digamos, un largo pero ameno viaje en tren.

En pocas palabras, Marañas se nos presenta como un muestrario ocurrente y concreto de los nuevos aires que se respiran en la narrativa contemporánea.

Yoapocap

Comments

  1. Me encanto el cuento del aleman .

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