Metallica: el monstruo thrashero sedujo a pedido [review]

Lejos de sus 20´s y tras haber vivido todos los elementos cliché de una banda de rock (un miembro muerto, adicciones, peleas internas, malos álbumes, redenciones de esos malos álbumes, rehabilitaciones, expulsiones de miembros, sumado a los conocidos y odiados episodios con Napster), la gigante banda californiana desembarcó de nuevo en la Argentina para brindarle a su público exactamente lo que éste quería: un setlist pedido por ellos, un show hecho a su medida.

Una previa casi VIP en la casa de Isabel, ubicada en 531 entre 21 y 20, muy cerca del Estadio Único de La Plata, que vendía la cerveza más helada en diez cuadras a la redonda y choris para guardar reservas de energía en el concierto, auguró una impecable noche metalera, sin contratiempos y sin la lluvia que tuvieron que sufrir los asistentes de la primera fecha.

Como era de esperarse, la segunda noche no llenó el Único, pero no impidió que la banda desplegara lo mejor de su repertorio, que evidenció el concepto By Request con el tema que abrió la noche: Master of Puppets.

Ahora bien, el asunto de escoger el setlist es excelente, pero la cuestión de “enviar un SMS para pedir la última canción” me hizo sentir en un reality show de TV barato. Está claro que es una banda monstruosa, que no puede hacer 20 fechas tocando en recintos pequeños, pero simplemente me pareció demasiado ver a James Hetfield como un conductor de TV pidiendo a la gente que votara. “Sospecho” que evoluciona la era del Rock n’ Marketing.

Pero volvamos a lo bueno: la música. Desde que el bestial Robert Trujillo ingresó con sus 40 dedos en el bajo y su tradición hardcorera, Metallica simplemente recibió una bocanada de aire. Dejando de lado el terrible St. Anger, Trujillo imprimió su sello tanto musicalmente como en la imagen de la banda. Los solos de bajo que protagonizó en el show no pueden más que dejar ovaciones, y así fue.

Hay que decir también que la producción en el escenario, con múltiples tomas del propio concierto, sin visuales externos, y el constante movimiento de James Hetfield, Kirk Hammet y Robert Trujillo por el mismo, le imprimieron bastante energía al show, y ni hablar del impecable sonido en el estadio.

Cada uno de los elementos que componen a la banda se escucharon con una nitidez perfecta, con diez puntos al sonido de la guitarra acústica de Nothing Else Matters, ambas cuestiones muy bien relacionadas con las imágenes provistas por las dos pantallas ubicadas a los lados del escenario.

Inolvidable la introducción a Fade to Black y las cinco licuadoras vistas desde la platea con la poderosa Battery, que demostraron que Metallica aún tiene lo que se necesita para hacer rockear a todos.

Prueba de ello es el recién presentado en sociedad Lords of Summer, un excelente tema nuevo de casi diez minutos de duración que fue introducido en esta gira sudamericana.

Pedida por una asistente de los dos pequeños grupos de fans que se encontraban junto a ellos a los lados del escenario, Whiskey in the Jar, el cover de Thin Lizzy, fue uno de los temas con mayor recepción por parte del público, uno de los más coreados.

Y es que tres décadas de violencia thrashera sólo pueden dejar buenos resultados.

Luego de haber creado esas inspiradoras piezas que cimentaron las bases del Thrash Metal, Hetfield, Ulrich y Hammet se lucieron anoche con varias de sus mejores credenciales, a opinión personal: Battery, Creeping Death y For Whom the Bell Tolls, sin dejar de lado Welcome Home (Sanitarium), Nothing Else Matters, The Unforgiven u Orion.

Ah! La canción votada por SMS por parte de los asistentes fue Wherever I May Roam. Excelente. Luego vino Seek & Destroy, que cerró la noche con los veteranos thrasheros saltando por todo el escenario y entregando souvenirs a quienes se encontraban al frente.

La imagen de Lars Ulrich tomando agua y escupiéndola a los “sedientos” que la recibieron como un elíxir de los dioses, fue la postal que me envió a casa, sólo para despertar con los poderosos riffs de Seek & Destroy de nuevo en la cabeza.

Andrés Carrizosa

Fotos: Victor Guagnini

Comments

  1. Anónimo says:

    Thrash. Animal. Thrash.

  2. Anónimo says:

    Genio, con decir que está mal escrito basta. Cortémosla con la agresividad, fijate cómo está la calle…

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