Jauría recibió a los suyos en el Teatro Flores [review]

Cuando nació Jauría, no pude resistirme a su encanto. De ello resultó una seguidilla de más o menos 10 presentaciones a las que asistí sin pensarlo, casi por inercia. Y un día me prometí esperar a que sacaran nuevo material, no porque me hubieran cansado, sino por temor a que pudieran hacerlo.

Pasaron casi tres años desde que Jauría debutó en Capital Federal, justamente en el Teatro Flores, y las comparaciones se me hacen inevitables. Aquel día de mediados de abril el lugar explotaba, realmente no entraba nadie más. El viernes, en cambio, apenas si podía decirse que estaba lleno. Este primer punto, sin embargo, es el más débil, ya que en verano nunca es parámetro la cantidad de entradas vendidas, y mucho menos en una ciudad desierta y sofocante como lo es la nuestra. De todas maneras, estoy convencida de que el público también hace al show, y desde esta perspectiva, algo faltó.

El segundo punto de comparación es la solvencia con la que tocaron. Esta vez sí, a diferencia del 2011, estuve ante una formación totalmente consolidada, con una tan fluida dinámica interna que no puede sino reflejarse en el escenario. Recuerdo que en esa primera presentación, Ciro se había equivocado en la letra de Tosco y que tenía un apunte con el estribillo de El tren. Lejos quedó esa vacilación en la voz de los mestizos y, si a eso le sumamos la acertada incorporación de Seba Ambesi, la creciente soltura de Ray y la visible evolución de Mauro, el resultado es indiscutiblemente bueno. Este afianzamiento es, en gran parte, lo que hace que el público coree “vamos Jauría la puta que lo parió” y no aclame únicamente a Ciro como sucedía en los comienzos, aunque en algún que otro momento se escapó un “Oh lé lé, oh lá lá, vinimo’a ver a Ciro, ¿y Ciro dónde está?”.

El tercer y último punto entra de lleno en el repertorio. La lista de temas estuvo, sin dudas, orientada a publicitar Libre o muerto, segunda producción discográfica: Niños de cristal, Boomerang, Blues del Karma, Alta definición, Y además, Amigo mío, Puente más allá de lo vivido, ocuparon la primera mitad del reci. Para quienes todavía no estamos del todo familiarizados con los nuevos temas (una minoría por cierto), la noche se hizo un poco larga ya que, a excepción de No pertenecemos (que salió como single en el 2012), recién en noveno lugar sonó Ascenso, a la que más tarde, y alternado con Jauría de lobos, Canción de cuna y los covers infantiles de El poder nuestro es y Colores en el viento, entre otras, se sumaron únicamente Shangri-la, La jauría e Indios Kilme. Podría decir que estas dos últimas levantaron mucho la cadencia del show. Sin embargo, el set list en general me pareció algo desequilibrado.

El punto a favor (y acá volvemos con las comparaciones) es que ya no hacen uso y abuso de las letras de Attaque. Tocaron sólo tres: Espadas y serpientes, Canción inútil (a pedido de unos “mestizos” que no quieren abandonar totalmente la antigua jauría), y Donde las águilas se atreven, con la que cerraron y, como ya es costumbre, nos dejan bien cebados.

En conclusión, y después de una noche que, aunque no haya estado mal, tampoco me resultó inolvidable, me quedan unas cuantas certezas y dos preguntas. Sé que después de tres años Jauría ya no es la banda de Ciro, sino el resultado de un esfuerzo conjunto que está dando sus frutos; sé que a muchos todavía les falta entender eso; sé que si se llegara a juntar Ciro con Attaque por un solo concierto, eso sería, además de un buen negocio, una alegría para muchos y un fastidio para pocos; y sé que el nuevo disco les salió muy bueno, pero bastante más “liviano” que el primero, tanto en el sonido como en el contenido conceptual. Entonces mis preguntas son: ¿se puede seguir considerando a Jauría una banda punk? ¿Tiene sentido preguntarse eso?

Cronista: Yoapocap
Fotos: Andrés Carrizosa

Comments

  1. A mí el último disco me gustó mucho. Y pensé en algún momento que tanta actitud buena onda, conciliadora, generadora de vínculo social y de hermandad que irradia sobre todo Pertusi hacía que perdieran esa escencia punk, que si bien es buscar un cambio que sea positivo también es mandar a la mierda todo cada tanto. Pero cuando vuelvo al disco me encuentro con la versión más combativa del nucleo duro de la banda, y por eso diría que conservan el aura punk…

    • Yoapocap says:

      Sí, es cierto, es una posible lectura. Habrá que darle tiempo; después de todo, muchos discos terminan de adquirir identidad por lo que generan

  2. No sé cómo, subjetivamente, podes considerar “bastante más liviano” a Libre o Muerto.
    Los vi dos veces en MdP, una con Pichu (2011) y ahora último con Seba (2013) y la verdad que el sonido cambió (sigue siendo altamente groso), ni para bien ni para mal, pero es algo lógico hablando de dos músicos distintos (y muy talentosos por cierto), dos discos distintos y 2 años de diferencia. Pero la verdad que las dos veces, con públicos distintos también, me volaron la peluca y Jauría se volvió de las cosas que más disfruto hoy en día y desde que los conocí.
    Aclaro que me gusta mucho Attaque, pero directamente no lo asocio con Jauría.
    Para mi tienen muy poco que ver entre ellas. Y me parece una pelotudez guardarle rencor a Ciro por haberse ido.

    Saludos mestizos

    • Matías!
      Espero que no pienses que le guardo rencor a Ciro. Al contrario,mi intención fue elogiarlo en ese aspecto, quizá no se entendió. Lo que quise decir es que logró, con el tiempo, armar una banda con sonido propia, una que está tan consolidada que tranquilamente podría armar una fecha con Ataque y serían dos bandas diferentes que ya están en condiciones de compartir una fecha. Quizá al principio no estaba tan claro, hoy sí.
      Por otra parte, puse “un disgusto para pocos” porque siempre está el fundamentalista del pasado. No es mi caso. A la gente de Jauría la banco a morir, a los 4 en general y a Pichu también. Pero bueno, no todos los shows son igual de buenos y en este caso quise decir eso: a la banda la veo crecer, afianzarse, ir para adelante. Pero con relación a este show en particular, creo que no fue el mejor armado. Eso es todo.

      • Seguramente, tendría que haber estado ese día para poder comprender tu lectura como, también, si hubieses estado más familiarizada con el disco, tu lectura del armado y ejecución del recital sería otra. O quizás no. No lo puedo saber.
        El alma persiste, la ejecución puede diferir. Debe diferir.
        Quedate tranquila que no pienso que le guardes rencor a Ciro, creo que odiar a Ciro es una tarea muy difícil frente a un ser humano tan creativo y encantador.
        Es que en la comunidad de Youtube siempre veo mucho energía negativa en los comentarios hacia Jauría solo porque Ciro dejó Attaque (importándoles un carajo lo que suena, dice o transmite Jauría).

        Saludos Mestizos

  3. Anónimo says:

    Seria una banda de rock, que coquetea con el punk (?

  4. María Alicia Herraiz. says:

    Verdaderamente pretender etiquetar , encasillar , una banda en plena evolución ,Retrotraer la fuerza de una JAURIA en libertad desde un presente impecable como trabajoso, me suena a ruido de deseos propios y no el camino por el que va ni uno de los perros . .Creo que vos tendrías que definirte .Ellos están en plena búsqueda sin mordazas es lo que evidencian .Tal vez no estabas ni en el sitio , ni ante la BANDA indicada.

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