El barro se subleva: un sacudón de sentido

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Y el primer comentario que escuché después de que se encendieran las luces, aún un poco confundida por lo que acababa de presenciar, fue “es algo entre onírico y lisérgico, ¿no?”. Entonces ahí mismo entendí por qué no había entendido nada en esa hora y media que dura de El barro se subleva. Muy posiblemente se deba a una incapacidad mía, pero la verdad es que no le encontré sentido, aunque siempre me dio la sensación de que alguno había. Incluso tuve alguna que otra epifanía que no duró más que breves instantes para desvanecerse, luego, en ese cúmulo de palabras en apariencia inconexas que el único actor pronunciaba rítmicamente. Con todo, creo que esa fue parte de la intención de Norman Briski. Algunos recuerdos de Beckett, de Ionesco, y hasta de César Aira me asaltaron la memoria en el viaje de regreso a casa y entonces entendí un poco más. Pero no mucho.

Si bien el resultado, en su conjunto, me dejó desconcertada por lo que, francamente, no me terminó de convencer, examinando cada elemento por separado no encontré ninguna queja. De hecho, tengo algunos elogios. Por ejemplo, la actuación de Eduardo Misch me pareció muy buena: demostró que puede hacer varios personajes indiferenciados o siete en simultáneo, y todos ellos claramente identificables. ¿Tenemos un monólogo? No podría asegurarlo. ¿Es un unipersonal? No lo sé con certeza. Lo que sí puedo afirmarles es que estamos ante un personaje (o varios) sin nombre – y por momentos, casi sin género – que nos pone frente a un universo surrealista, con algunas brisas pseudopolíticas, en el que se enfrenta una y otra vez a la bronca, la violencia y el dolor.barro

 Por otra parte, los recursos audiovisuales y la escenografía también son para tener en cuenta. Puertas que se abren y se cierran solas, sangre derramada por un hombre-alce, la figura de una mujer que se forma misteriosamente en la pared… varias son las apuestas que contribuyen al encanto de la extravagancia general. Una sola advertencia: si sufren mucho de vértigo, quizá esta puesta en escena no sea precisamente la mejor idea. Para el resto, sobre todo quienes necesiten un sacudón de sentido, puede ser una opción interesante.

Yoapocap

Fotografía: extraída de la página de Facebook de la obra.

El barro se subleva se presenta todos los sábados a las 21 hs. en Calibán, México 1428

Ficha técnica
Actor: Eduardo Misch
Dirección: Norman Briski
Música: Martín Pavlovsky
Escenografía: Norman Briski
Iluminación: Norman Briski
Vestuario: Silvina Pedernera
Músicos: Federico Santisteban y Joaquin Chiban

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