No Soy Rock 2013, la voz de la autogestión [review]

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El sábado 16 tuvo lugar en Groove la cuarta edición del festival No Soy Rock, organizado por la gente de SPE (Speed Power Emotion), la discográfica de Shaila. Si bien es cierto que en la ciudad ya están circulando varios eventos similares (pienso en el Punk Assault o el Generator Fest), la particularidad del NSR es la convocatoria abierta a bandas no sólo punks, sino también hardcores, ska e, incluso, metaleras. El único requisito, como ya nos había comentado Yasser en una oportunidad, es que sean independientes y “la muevan durante el año”. La apuesta es, claramente, a la autogestión.

Desde las 15.30 ya había gente pululando en las inmediaciones de Plaza Italia, porque la fiesta arrancó temprano con las bandas más nuevas de la movida: Zoah, Blackout, Biff y Coralies entre otras, aunque es cierto que lejos estaba el local de colmar su capacidad (esto es una deliberada arenga a nuestros lectores y al público en general: aunque es cierto que son muchas horas, y que no ayuda el hecho de que no te dejen salir y volver a entrar, si pueden ir desde temprano a hacer el aguante ¡vayan!).

El plato fuerte del evento empezó poco antes de las 22.00 con la gente de Superuva, cuyo sonido fue, creo, el mejor de toda la noche. Avivando los ánimos que ya el ska de Asesinos Cereales había dejado caldeados, tocaron un set que incluyó parte de sus clásicos, como No te vayas gorda y Un poco de lío, así como el cover siempre bien recibido de We’re not gonna take it, de Twisted sister.

Mientras esperábamos el cambio de equipos para que arrancara Plan 4, el Dj pasó algo de música acorde a lo que seguía: un poco de metal. Entonces salieron al escenario Javier, Gonzalo, Ezequiel y Matías que estaban entusiasmados (y lo dijeron) con la idea de que el público de bandas tan disímiles pudiera ponerse las pilas y convivir pacíficamente. Además de ofrecer una versión algo diferente de Somebody put something in my drink de The Ramones que dejó un poco confundido al auditorio, entre los temas que tocaron en su media hora estuvieron Ella y Último recurso, con el que cerraron para darle paso al mítico Flema.

Aunque ya sin Ricky desde hace mucho tiempo, esta banda que a va por su vigésima formación, sigue teniendo todo el encanto punk de sus primeros días. Quien abrió la breve presentación fue Juan Fandiño: “20 años retirado y volví vieja, 41 pirulos… ya está, me muero acá”. Cuando empezaron a sonar los escasos acordes de Si yo soy así, Y aún yo te recuerdo y Metamorfosis adolescente, lo que hasta entonces era una encuentro entre amigos, se transformó, por fin, en un festipunk. Sí, definitivamente las rondas que se forman previas al pogo son una marca que no deja lugar a dudas. También presentaron parte del nuevo material con Mañana de resaka. Para el final, Nunca seré policía.

Ya la larga jornada under estaba llegando a su fin; sólo restaba que salieran a escena los organizadores quienes, como era de esperar, lograron finalmente “llenar sala”. Joaquín, como siempre, interactuó más que nadie con el público y se deshizo en agradecimientos entre tema y tema, feliz con el resultado del evento. Entre otras cosas, comentó que se juntaron 180 kilos de alimentos no perecederos destinados al comedor comunitario Eva Perón de San Francisco Solano, algo estupendo si se tiene en cuenta que no fue obligatorio llevar alguno (recuerdo que en la primera edición del NSR, allá por el 2009, sí o sí tenías que llevar un alimento. Muchos, desprevenidos, iban a comprar a los supermercados cercanos, y algunos cuantos distraídos, traían leche en sachet porque era más barata…). Como sea, la buena disposición de todos hizo que ya se confirmara la continuidad del festival en el 2014.

Quizá por ser los últimos, quizá por ser los responsables, quizá porque lo pedían, o quizá por todo eso junto, lo cierto es que Shaila fue la única banda que tocó más de 30 minutos. En su repertorio estuvieron temas como Bajo el agua, L’amour et la déception, Sudamérica II, que le dio pie a Joaquín para explicar que NSR es el “festival de las voces que no tienen voz; un parate contrahegemónico de los músicos autogestionados”. Y hablando de ello, no podía faltar ¿De qué hablás? Lo cual les hizo dar cuenta a los músicos de que “la contracultura tiene una escena, lo que no es menor”. Felices, repitieron la idea unas cuantas veces, como si fuera algo que recién se les ocurría: “¡Tenemos una escena loco!”. La última canción de la maratón musical que nos había convocado fue su homónima No soy rock. Nos fuimos, entonces, con la grata sensación de una tarde de encuentros y la promesa de muchos más.

 

Cronista: Yoapocap
Fotógrafa: Purk

Comments

  1. Muy buena la nota, pero hubo bandas como Oliver, Melian, Roma y demás que la rompieron y no las mencionaste siquiera..

  2. Luciano Vega says:

    No entiendo una nota del NoSoyRock que no hable de todas las bandas que tocan. Claramente quien cubrió la fecha llego desde Superuva en adelante. Un poco más de pilas para los noteros que se perdieron de Rodia, Oliver, Melian, Roma, etc! y ni siquiera las nombran. Valen la pena estos recis porque dan la posibilidad de que bandas que en general no tienen las oportunidades de tocar ni juntas ni en lugar con estas características. Además es una fiesta de la autogestión. en fin.

  3. Luciano, si preferís que te mientan, entonces debés leer otros sitios… Esperemos que nos sigas leyendo porque tenemos un punto de vista y no porque cubrimos TODO al voleo.
    Un saludo y gracias por pasar.

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