Tatuajes: ¿qué te quiero decir?

Hace uno o dos años la revista Noticias publicó un artículo de una ‘persona’ que versaba sobre la gente que se tatúa y en su título se preguntaba algo así como “¿Qué me querés decir?” Me parece que no es necesario que especifique el tono en que estaba escrito y para que no queden dudas, el autor firmaba como ‘publicista y filósofo’: obvio. ¿Qué le queremos decir, nosotros los tatuados, a la gente como ésta?

Pero primero lo primero. Como (no) era esperable de un filósofo, calificaba a los tatuajes como una moda con efectos indeseables. Me hizo acordar a esos artículos que escriben algunos estadounidenses que creen descubrir la pólvora una y otra vez porque les falta conocimiento general de historia del mundo. En realidad, los tatuajes son tan antiguos como el hombre mismo. Otzi, una momia con piel que tiene alrededor de 5200 años de antigüedad, tiene en su espalda 57 tatuajes. La práctica del tatuaje es popular, o una moda, tanto en Egipto Antiguo como en la Polinesia, en Japón como en América desde hace siglos, pasando por períodos de mayor hegemonía y presencia y por períodos en los que cayó en la marginalidad. Pero siempre se mantuvo presente en las diferentes culturas del mundo desde hace nada más ni nada menos que alrededor de 5200 años.

Los tatuajes no se hicieron populares recientemente o en las últimas décadas, por rudos marinos, sino que, en realidad, los marinos que se encontraron con los samoanos quedaron maravillados y tomaron su técnica: ni popularizaron ni inventaron los tatuajes. En muchísimas regiones del mundo esta práctica era ya una costumbre establecida. Aunque es verdad que quizás no en Argentina para ese entonces. Pero eso es un detalle y mucho más en el contexto actual de mundialización cultural.

La aceptación masiva de los tatuajes tiene una historia fluctuante en cada cultura o región, y paralelamente su dignidad también. Llevar un tatuaje en la antigua Grecia o Roma significaba ser un criminal, por lo que no tenía dignidad alguna, mientras que en América del Norte llevar un tatuaje significaba el paso a la adultez, y era una razón de orgullo, así como en América central, en dónde se conmemoraba con tatuajes a los caídos en batallas, y no sólo era digno, sino que significaba respeto y orgullo. De lo que todos podemos estar seguros es que los tatuajes no son una moda temporaria del mundo occidental o latinoamericano y que su historia no se remonta meramente a los marginales de las décadas del 60 o 70 en Europa o América. En definitiva, al tatuarnos, entramos en la historia de esta práctica milenaria y nos sentimos atraídos por sus tradiciones. Conocemos los diferentes estilos y nos los apropiamos haciendo versiones locales de complejos diseños extranjeros. A veces toda esta tradicionalidad no nos importa y solo nos tatuamos por tatuarnos. No tenemos por qué dar tantas explicaciones acerca de nuestras elecciones a la hora del ‘escrache’.

Las razones por las que alguien se tatúa son tan variadas como las culturas que los utilizan. Razones estéticas, religiosas, filosóficas, sociales, y muchísimas otras, incluyendo hasta razones de carácter personal. Cuando hay razones para tatuarnos (y digo ‘cuando’ porque no tiene por qué haberlas), los significados quedan inmortalizados en nuestra piel para evitar que se disuelvan en las turbias aguas del paso del tiempo. No hay nada efímero en esos significados y la mayoría de las veces trascienden el propio tatuaje. Son homenajes, o recordatorios, o sueños, o experiencias, o duelos, o celebraciones, o marcas de origen. Estos ideales o sentimientos están lejos de ser efímeros y mucho menos inmaduros o, como decía el artículo, ‘patéticos’ sin importar si socialmente hay aceptación y más allá de la discusión superficial acerca de la marginalidad de los tatuados. Un tatuaje no es un aviso luminoso y quizás para muchas personas sea difícil aceptar que hasta pueda ser un “mensaje para mí mismo”. ¡Hay tantas costumbres y creencias que son difíciles de aceptar! Quizás ese sea un ámbito en dónde se juega la ética, donde habría que pensar la cuestión de la diferencia, que no es sólo llevar una moda u otra, sino que encuentra su sentido más profundo en aquellos lugares que nunca vamos a entender de los otros y a pesar de esa falta, les debemos respeto.

Volviendo a nuestro tema, el tatuaje inmortaliza en la piel cuestiones que a veces pueden y a veces no pueden ser expresadas con palabras. Las capacidades múltiples de los seres humanos resultan en una multiplicidad de códigos que sirven para expresar diferentes temáticas. El tatuaje es por eso un arte que depende de una técnica pero que va más allá de lo sensible. Muchas veces las palabras limitan aquello que quiere ser expresado y es por eso que a lo largo de la historia del mundo los artistas han luchado por encontrar una forma de expresión que les permita liberarse de las palabras.

Si es que hoy en día hay una aceptación masiva (digo, porque el artículo se quejaba de que es una moda) de la práctica del tatuaje ¿por qué hacer juicios de valoración tan peyorativos y faltar tanto el respeto a prácticas y personas que responden a lo que nuestra cultura hoy en día acepta y acostumbra? No es ‘patético’, si por esto entendemos grotesco o ridículo, pero lo es si siguiendo la definición de la RAE entendemos el adjetivo ‘patético’ como aquello que es capaz de agitar el ánimo con afectos vehementes. Evidentemente lo agita y origina reacciones, artículos de revista que se contradicen porque surgen de un lugar del pensamiento que no cuenta con la reflexión y con el apoyo de la razón sino que plantea la cuestión ética por excelencia: ¿soy capaz de aceptar y coexistir sin juzgar a aquellos Otros a quienes no entiendo?

Por lo pronto, hace mucho que quería contestar ese artículo y había hecho notas que no había logrado, hasta ahora, redactar. Pero pienso en el diseño de mi próximo tatuaje y me acuerdo que todavía existe gente que, obviamente, no piensa como yo, y me dan ganas de dar explicaciones: el tatuaje es cultura, es arte y es mi derecho.

Las fotos son gentileza de Ëffë Tattöö Àrt

Dejá tu mensaje

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: