Cada vez que te miro, se me para: Molotov en La Plata [review]

randy1

El domingo pasado salió a las siete el auto desde Buenos Aires y, mientras me ponía hasta el gorro, me ganaba la risa y, después de unas horas me viniera la eriza, dieron las diez de la noche para echar vacilón en La Trastienda en La Plata. Se le veía el horizonte al escenario desde la calle, pero las cabezas se abarrotaban hasta la entrada. Empezaron a tocar en un lugar que ya era un horno y después del inicio a cargo de Noko, Santo Niño de Atocha y Amateur, para el cuarto ensamble del cuarteto de acordes, batería y voces de Tito Fuentes, Miky Huidobro, Paco Ayala y Randy Ebright, las glándulas sudoríparas del slam al centro de la pista nos tenían a todos en una estimulación absoluta. Sí, traen disco nuevo pero no, no vienen a promocionar sus canciones como dicen algunos medios por aquí. Se me ocurre que tal vez vivan debajo de una piedra en Islandia, de lo contrario, el tracklist de Desde Rusia con Amor (2012) contiene piezas que resucitan las memorias pasadas de los primeros destellos de rebeldía en el colegio, que ya existen dentro del imaginario colectivo, como se pudo notar el domingo.

Ataviados con chalecos de mezclilla, parches y estoperoles; con una brillante pieza de ingeniería porta-vasos-cenicero en el soporte del micrófono de Miky Huidobro; y con la capacidad humana de jugar a las sillas haciendo rotaciones entre batería, guitarra y bajo, como en el caso de Frijolero, Molotov continúa haciendo de los detalles un estilo después de dieciséis años de carrera con la misma alineación. Logrando un metacover, la mitad de la tocada se vio ensalzada con Marciano en versión original, seguida por un cover punk a su versión traducida de los Misfits, esta parte fue una joya y hubiera sido todo más hermoso con el diálogo del final de la canción, pero no todo se puede en esta vida. Poco después, Tito Fuentes declamaba “paseaba en la troca con quemacocos”, sellando el pasaporte de vuelta a México con Más vale cholo.

El setlist cubrió la lista de pendientes y, para el momento del encore, Cocktail Party hizo maravillas, no obstante, la cereza del pastel se la llevó el cierre con Rastaman-Dita: con un escenario lleno de chicas y con las Kumbia Queers infiltradas en la bailada y la mirada, los cuatro mexicanos desaparecían entre cuerpos y chichis, emulando la letra de la canción, un poema al doble sentido. Será que todos hablamos español y que la internacionalidad de Molotov hacen una bomba ídem, pero la Real Academia de la Lengua debería generarse un premiecito de Permeabilidad Pragmática a Nivel Internacional para estos cuatro que ponen a bailar de la misma manera en este tour a argentinas, chilenas, ecuatorianas, paraguayas, bolivianas, mexicanas y anexas; todas y cada una unas botellas, unas botellas de Chaparrita que probablemente no cuentan con la papaya dentro de su dieta alimenticia.

Por Denisse Espejel
@DeEspejel

Foto: jenaro | visualcraft www.jenaro.org

Dejá tu mensaje

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: