Massacre: “Somos artistas genuinos, no chorros” (Entrevista)

Es martes por la tarde y uno de los primeros días lindos en serio que entrega la pre primavera. Los Massacre están con la agenda bastante cargadita de entrevistas post aparición de Ringo pero no por eso pierden la amabilidad y la paciencia para responder al cuestionario de Brandy con Caramelos. La espera de la hora señalada es en la terraza que hace las veces de patio interno de las oficinas de Pop Art, allí donde entre otros consagrados pueden aparecer, por ejemplo, el Mono de Kapanga saludando a todo el mundo con su habitual buen humor. No es casualidad que el encuentro se realice en estas oficinas, ya que desde que Massacre juega en primera en el rock local, y cuenta con una estructura más sólida gracias al apoyo de la discográfica, la cosa tiende a ser un poco más formal y coqueta, pero no con histeria, como se suele pensar.

Casi todo se ha dicho ya sobre la historia de la banda, que atravesó cambios de nombre, dejando el viejo Massacre Palestina para ser Massacre a secas, y de integrantes, ya que de la formación original sólo queda su cantante y quién lo sigue en antigüedad es el guitarrista Pablo Mondello. Durante gran parte del cuarto de siglo que lleva el grupo, Walas y compañía se tuvieron que conformar con ser una “banda de culto”, pero a partir de El Mamut todo cambió y ya con Ringo empiezan a caer en la realidad de que se han consolidado como una pieza importante dentro del rock argentino.

“Dee Dee Ramone, ¡qué grande! ¡es mi Ramone favorito!”, dice Walas al ver mi remera del malogrado bajista y compositor de la banda neoyorquina de la que todos somos fanáticos. Y agrega, como una declaración de principios: “Nosotros tocamos con los Ramones y tocamos con Dee Dee Ramone solista”. No fue caprichoso ese recuerdo antes de encender el grabador para hablar del nuevo disco, ya que tocar con sus ídolos fue uno de los primeros logros que tuvieron como músicos.

-Por todo lo que representó y las comparaciones que se vendrían por el éxito de El Mamut ¿se les hizo difícil componer Ringo?

-Walas: Mirá, al principio esa pregunta nos angustiaba porque no sabíamos si íbamos a estar a la altura de El Mamut. Nosotros sabíamos que hacemos discos buenos pero, cuando surgía esa pregunta, al principio nos angustiaba. “¿Van a poder empatarle al Mamut, ganarle al Mamut, estar a la altura?”. Hay un complejo que tienen siempre los artistas: llegar es una cosa y mantenerse es otro cantar. Pero cuando empezamos a tener el disco en nuestras manos esa angustia se empezó a disipar y cada vez que surgía esa pregunta nos venía una sonrisa de orgullo. Sabemos que vamos a estar a la altura de El Mamut, que vamos a llegar a empatarlo y a superarlo.

-Sabrán que esos interrogantes llegan porque hay más gente pendiente de lo que pueda hacer Massacre…

-Walas: Eso sucede a partir de El Mamut y un par de factores previos, como el disco en vivo, el cover de Catupecu, el cover de Carajo, pero lo que estamos transitando ahora es convertirnos en una banda establecida. Eso es lo que nos alegra y nos tiene con mucho orgullo. Salió una nota en Página 12 que decía “Primera defensa del titulo”, y victoriosa, por knock out. El título lo conseguimos con El Mamut y ahora tenemos que salir a defender ese cinturón con Ringo y la verdad que estamos tan contentos con la primera defensa del título que van a venir muchas más.

-¿Cómo llegan a trabajar con Ale Vázquez como productor? ¿Les gustó el sonido de El Mar de las Almas, de Carajo?

-Luciano: Ale Vázquez era uno de los candidatos para grabar el disco y nos gustó mucho. Cuando lo fuimos conociendo en la grabación terminamos siendo amigos y teniendo una relación muy buena. Quedamos contentos con su manera de trabajar y con el resultado final.

-Yendo al interior de Ringo ¿El Deseo es una continuación de Divorcio?

-Walas: Puede ser…nosotros habíamos hecho un tema previo a Divorcio que era Juicio a un bailarín y Divorcio también tiene que ver…no lo había pensado… Es un poco autobiográfico, un poco referencial, pero puede ser, eh…? De niño va al psicólogo porque los padres se están separando y de grande recurre a barricadas que lo defienden del dolor y que ya no le funcionan. Dice que a esta altura no le sirve ni ir a la iglesia y las drogas están vencidas. No tiene refugio. Pero me di cuenta de que somos optimistas y positivos. Siempre arrancamos desde la víctima pero después está la posibilidad de salir y vos decidís salir. Hay otro tema que se llama Clavos y globos que viene de la depresión, pero acá es más positivo. Clavos y globos describe a un tipo desde la depresión, en cambio acá el tipo tiene la posibilidad de deprimirse pero de salir también, vos decidís cuando empieza el invierno. Está en tus manos: te deprimís o no, bajás los brazos o tirás la toalla.

Massacre se caracterizó siempre por introducir melodías en una potente pared de guitarra, bajo y batería, por lo que nunca pudo ser considerada como una banda pop. Con más posibilidades de trabajar en el estudio, el grupo empezó a agregarle más matices sonoros a sus discos. Algo de esto lo pudieron adelantar en 12 nuevas patologías (2003) y lo profundizaron en El Mamut (2007). Ahora, con Ringo, ya les cuesta menos llevarlo a cabo.

-Se nota en el disco que decididamente dejaron entrar influencias más que antes. El sonido del bajo en algunos temas remite a Joy Division y hay unos teclados que están más presentes que en El Mamut ¿a qué viene esa apertura?

-Walas: Es verdad, es como que sacamos a la cancha influencias de manera más clara. Nosotros siempre tuvimos una receta que es vanguardia y clasicismo, The Who o The Beatles mezclados con Pixies o My Bloody Valentines. En cambio acá es como que mostramos nuestras influencias, en algunos temas te diría que hay ejercicio de estilo. Celebrity, que es estilo 80, oscuro, dark tipo Joy Division, y después hay un tema que es un ejercicio de estilo de progresivo nacional que es Luna elástica, que lleva a esa época de oro del rock nacional de los años setentas, donde por un lado sonaba latinoamericano andino con los Beatles. Es como que no nos da pudor eso. Inclusive el otro día un periodista nos decía que un artista no revela su receta pero nosotros decimos siempre “esta parte tipo Doors o esta parte tipo Santana”. Sabemos que somos auténticos.

-Luciano: es una influencia genuina, no es algo pensado y que decimos “hagamos esto”. Sino que sale y a nosotros nos gusta mucho citarlos.

-Walas: como decía Charly, el artista es una antena y lo que recibe lo reproduce y lo traduce. En la mayoría de las bandas no tiene gracia decir “esto suena como los Stones” o decir “esto es como Calamaro”, porque esa es la formula del rock nacional de los últimos años: todos igual a Calamaro o a los Rolling Stones. Si tuviéramos alguna culpa o algún dejo de inseguridad con respecto a eso no diríamos nada. Ni en pedo diríamos “¿Viste que esto es tipo Who?” porque nos damos cuenta de que somos eso, retransmitidores de algo. Sabemos que somos artistas genuinos y no somos chorros.

-En el librito del disco agradecen la presencia en el estudio de Luís Alberto Spinetta , ¿en qué repercutió eso en el disco?

-Walas: fue una cosa azarosa por completo. Nosotros con Massacre nos dimos cuenta de que somos bastante supersticiosos y religiosos en cuanto a inventar rituales paganos y divinidades que no existen, como la Reina de Marte, La Momia Azteca o La virgen del Knock Out. Entonces, cuando estábamos entrando a la primera sesión de estudio se dio por casualidad que estaba Luís Alberto Spinetta, que vive por ahí y ensaya por ahí. Cayó, vino a vernos y nos dijo que le gustaba la música de Massacre, los tonos que usamos y eso lo aplicamos a la ingeniería supersticiosa de Massacre y lo tomamos como una bendición.

-Luciano: fue un buen augurio porque fue el día en que íbamos a hacer la primer maqueta para hacer sobre eso el disco de verdad. Ya estábamos entusiasmados de por sí y encima nos viene a saludar Spinetta…

-¿Se les ocurrió pedirle que metiera una viola, algo para registrar?

-Walas: no, no nos gusta esa cosa demagógica. No somos ni especulativos ni políticos. A nosotros nos jode también cuando no tiene nada que ver. Nosotros estamos viviendo el momento donde empiezan a aparecer todas las novias de Luca, que todos te dicen “qué hacés amigazo”. Aparecen las ex novias, todos los chabones que dicen que andaban conmigo en skate y cuando yo andaba en skate éramos cinco…

-Está también el efecto colateral del viejo fan que se pone celoso por la masividad y no quiere ir más a los shows…

-Luciano: Eso pasa desde hace diez años con todos los discos que sacamos y cada vez tocamos en lugares más grandes. Esos, aunque no los veamos, terminan volviendo para ver qué pasa. Lo hacen por una pose, seguro que les gusta mucho más ahora. Lo hacen por tener una pertenencia con algo que los demás no conocían y es una pavada total.

Fico: Tiene que ver con lo nuevo. Cuando uno saca algo nuevo hay quienes son detractores de eso, quieren las mismas canciones que escucharon antes.

-Luciano: Claro, al contrario porque ahora ven el mismo estilo, con mejor sonido, con más gente y son un montón cantando. Todo es más emocionante, los shows son mejores.

-¿La gente se acercó a El Mamut por verlos en vivo en muchos festivales o generaron más público propio a partir de El Mamut? –

Walas: En realidad pasaron las dos cosas: Un gran porcentaje de gente nos conoce a través de nuestras performances en festivales donde nos ven de rebote. La dinámica de un festival está buenísima porque vos vas a ver a un artista que conocés y tenés tres o cuatro por los que no pagarías una entrada para verlos. Y ahí se da algo que nos encanta a nosotros que es la seducción, la cita a ciegas, encontrarte con un público que no conocés como pasa con una chica que no conocés. Entonces ahí empieza la seducción, la histeria. Tenemos una doble dimensión, la de tocar para nuestro público, que ya conoce nuestros códigos, y la de salir a seducir al público de Marilyn Manson, de Green Day o de Red Hot Chili Peppers. Una de las frases que más escuchamos decir cuando nos vienen a hablar es “yo la primera vez que los vi fue con los Ramones”.

O sea que hay un montón de gente que los conoce de pasada. Como hubo mucha gente que los conoció en los últimos años en los festivales masivos, también hubo otra que los fichó allá por 1994, cuando aparecieron en el compilado Radio Olmos, grabado durante un concierto que brindaron en la cárcel platense junto a otros usuarios de camperas de cuero como Attaque 77, Hermética, A.n.i.m.a.l. o Lethal. Walas, que se reconoce un poco “aburguesado”, se pregunta si lo volvería a hacer: “Fue increíble, estoy pensando con la visión de ahora. Si me dijeran hoy día meterme en un micro e ir a tocar en una cárcel de Olmos, obvio que lo haría, pero hoy que estoy diez veces más aburguesado lo vería desde otro lugar, más lleno de fobias y de miedo. Eran dos micros, uno de músicos y otro de periodistas. Nos metimos en una cárcel y tocamos en un patio para tres mil presos de buena conducta. Los que no tenían permiso para bajar, que serían re-jodidos, nos miraban desde las ventanas con rejas. Fue increíble, fue entrar en otra dimensión, porque no era tocar en un festival donde la gente está fanatizada y que pagó la entrada. Fue el día de la primavera, fuimos a llevarle un poco de entretenimiento, un poco de espectáculo, un poco de distracción a chabones que estaban ahí adentro en una situación medio irregular porque no era una cárcel de condenados sino de encausados. La verdad que fue una experiencia increíble”.

Sin llegar a ser una banda militante, como se suele llamar a aquellos grupos que apoyan abiertamente al actual gobierno, Walas, en varios conciertos de Massacre, ha expresado su simpatía por el proyecto de Cristina Fernández, cosa que ratifica en esta entrevista: “La cosa está mejorando y esto te lo voy a decir en formato de chiste y humorada: si tuviéramos que tocar en una cárcel hoy, el patio no sería para tres mil tipos sino para 30 mil. En ese momento era el año 94 y todavía no estaba tan instalado el choreo. La sociedad funciona en forma vertical y vamos copiando el modelo que viene de arriba. De chicos nos inculcaron estudiar, laburar y si querías un Falcon tenías que laburar y si querías un Mercedes Benz tenías que laburar más. Hasta que llegó un sirio libanés que nos dijo que las ideologías han muerto y yo tengo una Ferrari robándola”. Desde ya que no hace falta-y además dicen que es mufa-dar el nombre del “sirio libanés” que instaló la idea del “lo quiero ya” en Argentina. Paso seguido, Walas completa la idea del cambio que se empieza a ver socialmente: “Ahora todo se revierte y empieza la redistribución, la igualdad de oportunidades, que todos los pibes tengan una compu en la mano. Por suerte hoy el oficialismo político necesita otra gloria que no es la guita, porque cuando los Kirchner subieron al poder ya eran multimillonarios. Necesitaban otro tipo de gloria, que no es afanarnos la guita a nosotros, es darnos alegría y que dentro de diez años haya un cuadrito de Eva Perón y al lado Néstor y Cristina. Esa es la gloria que necesitan. Lo cual está buenísimo porque eso lo consiguen dándole alegría al pueblo”.

-¿No temen quedar pegados como banda militante?

Luciano: Salvo algo a beneficio y muy puntual, nunca nos metimos en eso, más que nada por no quedar pegados a nada. Vale mucho más dar un mensaje en una letra y que el pibe la cante en su casa. No es decir que no por lo ideológico, sino que eso está rodeado de otras cosas que no vienen al caso y que no es por el apoyo a la causa, cosas que terminan embarrando la cancha al pedo.

-Fico: Es como manchar el arte con otra cosa. No queremos estar atados ni a una marca ni a un movimiento político. El ser humano es ideológico de por sí, uno no puede ser a político. Nosotros tenemos nuestras ideas pero no alzamos la pancarta ni nos ponemos la marca.

Tan maduros y establecidos se encuentran los integrantes de Massacre que ya no tienen ningún complejo en asumir que les gusta esta nueva etapa de notoriedad, en la que la gente los puede llegar a parar por la calle para pedirles una firma o una foto. A la hora de recordar las épocas en que el éxito masivo no había llegado, curiosamente, tienen sensaciones encontradas: “Se extrañan muchas cosas, una es habernos dado cuenta de que el under es una hoguera de vanidades y que el mainstream es mucho más generoso y más sano que el under. Acá nos encontramos con el Mono de Kapanga, Giardino, Mollo, que son los consagrados, y es “hola qué tal”. Quizás porque ya logramos lo que queríamos o porque ya estamos establecidos. A mí me gusta jugar en estas dos dimensiones: así como toco en un festival re-groso, al otro día estoy metido en un sótano con mis amigos del under, y es un conventillo, cosa que no pasaba antes. Antes todo era en pos del arte, de un fin, y ahora es una guerra de egos, una cosa de ver quién se saca la fotito en la revista, de quién toca último y a ese conventillo yo lo extraño un poco. Pasa en el mainstream, pero menos. En el under por ahí hay uno al que le publicaron dos renglones en la revista Mongo y no te saluda más, pero es algo que también extraño del under”.

-No hay demasiados complejos por estar de este lado…

-Walas: No. Hay una teorización hecha sobre los que llegaron desde el under como que algo hicieron o transaron. Yo siempre les digo que a REM no lo conoceríamos si no hubieran salido a través de grandes discográficas. Si Nirvana se hubiera quedado en Sub Pop no los hubiéramos conocido…

Fico: igual la palabra “mainstream” es medio tramposa, como si fuera una puerta que uno abre, entra y nadie más entra. Y no es así, quizás la palabra “mainstream” encierra la categoría de comercial y para nosotros la idea es mantener una línea de más de veinte años de música, investigación, de trabajar en la sala y de probar cosas nuevas. Cuando dicen “mainstream” no sé a qué quieren apuntar, si a la cantidad de público o que la música cambió y es más comercial.

-En fin, ya tienen Ringo en la calle ¿cuáles son los próximos pasos para difundirlo?

-Walas: Lo que tenemos pensado para con Ringo es sacarlo ahora con esta edición que salió y después para diciembre hacer una reedición en vinilo en 12 pulgadas con la hermosísima lista de temas dividida en dos partes y como fetichistas también lo vamos a sacar en cassette. Yo tengo ganas de sacar un tema en formato single vinilo en 7 pulgadas. CD, Cassette y vinilo, como para que no queden dudas de que Massacre es una banda cuya receta es “vanguardia y clasicismo”. Grabaron Ringo con las herramientas que provee el siglo veintiuno y el resultado es impecable, pero también guardan curiosidad por saber cómo hubiera sonado antes.

Alejandro Panfil

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