Jauría: el amor después del amor (Entrevista)

Ciro Pertusi parecerá un poco monotemático hablando de matrimonios que duran muchos años  o de nuevos amores que arrancan. El ex vocalista y principal compositor de Attaque 77 se dio cuenta de que ya no sentía lo mismo que en otras épocas y, luego de pensarlo mucho, se fue sin reclamar ninguna división de bienes. Solo fue una separación desde lo amoroso ya que no llegó a ser un divorcio, porque ahora, “purgado”, sigue reivindicando todo lo que dio y recibió en su vieja banda.
Pero ahora está con nueva novia y la está pasando genial, ya que a la vuelta de su estadía en La Riviera Maya tuvo un flechazo con otros separados como Ray Fajardo, ex El Otro yo,  Esteban Serniotti, ex Cabezones, y Mauro Ambesi, ex Romanticistas Shaolins. Ese fogoso encuentro derivó en Jauría y se disponen a ser felices en una nueva relación musical y afectiva que acaba de comenzar. Lo de fogoso es casi literal de Pertusi, ya que utiliza mucho la expresión “prenderse fuego” debido a la química que consiguió con sus nuevos compañeros de ruta.
Desde su casa de Bahía Blanca, Ciro atiende mientras le baja el volumen a la tele que tiene a Marcelo Araujo y a Julio Ricardo comentándole el partido en que Boca todavía empata 1 a 1 con Estudiantes de La Plata. Fana del Xeneize como lo manifestó miles de veces-la última mención al club de sus amores la hace en el tema Austin, del primer disco de Jauría- Ciro responde a las preguntas como si te conociera de toda la vida y, de reojo, sigue los últimos quince minutos del juego en la Bombonera.
-¿Sienten algo de la adrenalina que tenían cuando arrancaron hace veintipico de años con sus respectivas bandas? Al fin y al cabo, el show de Buenos Aires es donde va a estar la crítica con los tapones de punta…
-Es re importante, es como una presión extra, pero, por otro lado, estamos más grandecitos y empezamos a aprehender esa vieja frase cliché de disfrutar el momento, que es lo mejor. Ahí es cuando se dan los simples momentos de felicidad, cuando salís a tocar y las cosas salen solas.
Ciro, mientras responde su primera pregunta, hace un stop y respira: “ahí va… ¡gol de Boca, Viatri!”. Ya más tranquilo con la victoria por 2 a 1 completa la idea anterior: “Se está creando todo y eso empuja y te hace sentir más prendido fuego. La gente te está arengando a la vez que nosotros también nos estamos arengando”. 
Desde que Jauría comenzó a tomar forma como banda, Ciro empezó a comunicarse con su público a través de una especie de diario íntimo pero del Ciro músico. Allí fue contando cada paso que dio la banda hasta llegar al primer disco. Luego, la cosa empezó a “prenderse fuego” mediante Facebook, el querido invento que le dio fama y millones a Mark Zuckerberg. Allí, la comunicación con los fans comenzó a ser mucho más fluida: “El que generalmente está al mando de la comunicación soy yo, desde hace mucho quería tener una vía de comunicación como esta para mostrar inquietudes y ver en qué coincidimos y en qué no, porque hay muchísimas cosas para aprender en el ida y vuelta. Yo tiro una, vuelve otra y te vas enterando de cosas”, explica Demian Horacio.
Y agrega: “La verdad que es alucinante esta etapa nueva para mi y es quizás más de lo que esperaba, es como un sueño lindo y es como que tengo que pellizcarme porque está buenísimo. Hay buena onda, la gente se cuida mucho, hay muy buena intención. Creo que vale la pena todo así. Vale la pena el haber estado en una súper banda como Attaque, con la que yo he forjado mucha de esta comunicación que maduró gracias a todo este back. La gente maduró con Attaque. Muchos chicos en el diario (en el sitio web de Jauría) te dicen yo antes pensaba de una manera y ahora pienso de otra. Y lo mismo yo también, o sea que llegamos juntos a esta instancia. Se dio una cuestión casi simbiótica por la cual ellos entienden a las claras lo que me pasa, porque llegamos juntos a todo. Aquel que me ve ahora o que escucha Jauría entiende todo, entiende por qué estoy con las personas que estoy. A veces necesitan que yo les tire una palabra y que les diga por qué esto o por qué lo otro y ahí es como que lo saben y dicen eso es lo que pensaba que me ibas a responder”.
-Junto con otros compañeros generacionales como Wallas, de Massacre, y Marcelo Corvalán, de Carajo, arrancaste con eso de bajar una línea positiva hacia el público, eso de que se cuiden un poco más y de fomentar la unión antes que la división. ¿Creés que eso tiene que ver con la música que hacen o con esa generación en particular?
-Creo que hay una intención de cambio. Yo con Attaque había escrito una canción que se llama Espiral de silencio (Radio Insomnio, 2000). El espiral de silencio se refiere a mucha gente que piensa lo mismo y no lo dice por temor a la crítica o por creer que están solos navegando en la tormenta. Y a veces uno abre la boca y dice lo que piensa y resulta que como una especie de dominó cae mucha gente que está pensando lo mismo. Bueno, me parece que estamos en una era en la cual hay mucha gente que entiende que hay un sistema que ha fracasado y que quiere ver algo diferente. Íntimamente saben que hay un empuje, una energía particular que es el amor. Como dice Iorio, que “todo es en vano si no hay amor”. El amor entre comillas, no el amor de “nena te amo”, sino el amor por las cosas. Cuando le ponés amor a las cosas es increíble. A cualquier cosa loco, a cortar el pasto, a hacer una silla de madera, hacer una pizza. Le ponés y va, va. Está re bueno.
Efectivamente, la línea que quiere bajar Pertusi, junto a sus colegas de Massacre y Carajo, es la de fomentar el amor y la armonía. Por eso no es raro pensar que detrás del músico reconocido hay, sencillamente, un buen tipo.
-¿En algún momento tuviste la idea de armar el grupo con gente desconocida para el gran publico?
-Antes de Jauría, inclusive antes de tener canciones, una de las fantasías que tuve fue que mi hermano (Federico Pertusi) armara Romanticistas Shaolins y yo fuera un músico al servicio de la banda. Pero Fede estaba metido en la producción y siempre le huyó al hecho de que la cosa creciera demasiado y quedar muy expuesto delante de más gente de la que él pretende. Leí eso y me corrí. Después, cuando empecé a componer canciones nuevas, buscaba músicos, no músicos reconocidos, y apunté a los tipos que me gustaban. Como yo escuchaba mucho Cabezones pensé en Esteban (Serniotti) y sabía que había dejado Cabezones hacía rato. Le tiré la onda y se recopó. Capaz que no andábamos personalmente tocando, por más que a mi me gustase, pero por suerte anduvo de primera. Pensé en Mauro (Ambesi) porque siempre estuvo cerca mío y si algún día hacía algo lo quería hacer con Mauro, porque me encanta  como toca y como compone. Ahora, cuando hagamos un próximo disco seguramente él ya tenga un par de composiciones. Ray, en aquel entonces cuando empezamos a formar la banda, estaba tocando en El Otro Yo. Yo fantaseé con la idea de que me ayudara a hacer un demo pero después preferí no llamarlo para un demo para no acostumbrarnos a un baterista de semejante talento y después tener que ir a buscar alguien que se aprenda el demo. En el tiempo que duró esa búsqueda, mirábamos bateros prácticamente desconocidos y no importaba tanto la figura. Resulta que a los dos meses me enteré en México por Clarín de la carta de  Ray. Esperé una semana más, lo llamé y el loco se copó. Son figuras, pero no perseguí eso, busqué, más que nada, músicos. Y lo bueno fue que coincidimos, porque podía pasar que nos miráramos en la sala y que no pasara nada.
-Te preguntaba porque habrás leído por ahí lo del súper grupo de Pertusi…
-Si, pero lo de súper grupo se dio en las cosas fuera de serie, de coincidir, de estar tocando, mirarnos a los ojos y cagarnos de risa, de decirnos “qué bien que está esto”. Se construyó un enamoramiento a conciencia porque todos sabemos lo que es estar en matrimonios musicales largos y sabemos ahora que las cosas se disfrutan en el momento y que todo tiene un comienzo y todo se termina. Para mí ahí estaba el súper grupo, como en tan poco tiempo se logró algo con una forma, como el disco, que es increíble, lindo y se deja escuchar de punta a punta una y otra vez y no te aburre. Es algo muy loco lo que se dio.
Muchos especularon con que Ciro se largaría a una carrera en solitario. Después de todo, tenía el suficiente carisma como para hacerlo exitosamente. Pero al cantante le va más lo grupal, jugar en equipo: “Poder lo puedo hacer y sé que puede funcionar porque hay un cariño mutuo con la gente. Pero me emociona más el vínculo en conjunto, porque conceptualmente esto es Jauría y avanzamos en grupo, es más divertido. Yo me apoyo mucho musicalmente, sobre todo en la ejecución, porque yo me digo que soy mano mocha, muy limitado para la ejecución, muy ducho para la creación. Mis canciones las hago completas, con arreglos de guitarra y todo pero para el vivo necesito a estos campeones que la ponen y he tenido la suerte que el destino me puso con estos locos que admiré y admiro”.
En referencia a esa idea de matrimonios largos que menciona Pertusi, Ascenso, esa canción que habla de “es el fin, amo este momento, comienzo de nuevo…”, parecía una clara catarsis post Attaque, pero él mismo se encarga de aclarar los tantos: “Con la mano en el corazón, eso vino de una relación personal hombre y mujer pero como yo estaba también recién bajado del barco de Attaque se mezclaron las dos esencias. Pero está recontra basado en reconocer íntimamente que armé un funeral del amor de persona a persona. Obviamente está toda esa melancolía de fondo, de evaluación personal, que trajo sin dudas cosas de Attaque.  Pero fue algo puramente de que ya no quiero más a esta persona”.
-Se te nota una gran madurez en el hecho de no haber hecho un tabú de tu salida en Attaque. De hecho, comentás videos o temas de ellos en el Facebook. Ahora ¿qué pasará cuando te cruces nuevamente a tus ex compañeros?
-Y… yo espero lo mejor. Me fui el 13 de diciembre de 2008 y no nos volvimos a ver, pero nos debemos un encuentro en cualquier momento, yo me lo espero. Me parece que en mi caso personal es como que estoy más listo para encontrarme con ellos. Estoy bien, estoy purgado de la cosa mala lógica que tiene una separación de 21 años, que es como en un matrimonio. Imaginate que salen un montón de pelotudeces de fondo pero hoy  mi mirada hacia ellos es magnifica, de cariño y de amor, porque cuando vos te separás de una persona, lo que no querés son las cosas malas que se dan en la interacción. No estamos hablando de uno u otro, sino de dos funcionando juntos y de los cortocircuitos y las cosas lógicas que se dan con el tiempo, del desgaste. Pero una vez que te vas y tomás tiempo y distancia ya no existe más eso, no está porque no estás más interactuando, porque ese enchufe que funcionaba mal no está más funcionando juntos. Entonces, lo que queda es la energía que existió y existe siempre, es un back de recuerdos increíbles, casi todos registrados en videos, discos, entrevistas y está genial. Eso me hace ver que valió la pena y que gracias a ese gran camino formé Jauría. Estuve tocando con estos locos por 21 años y me sé de memoria todas las cosas buenas que hacen. Antes no me daba escuchar el disco nuevo porque venía de una vieja novia.
A su regreso de México, Pertusi, como quien busca averiguar en el Facebook en qué anda su vieja novia, juntó coraje para escuchar de qué venía el primer disco de Attaque 77 sin sus composiciones. La sorpresa, para él, fue grata: “El disco nuevo lo escuché hace poco. Yo llegué en diciembre de 2009 y ya estaba rotando el video de Días de desempleo. Estaba viendo el video y me daba cuenta de que lo veía re contento. Después escuché otras por separado. Abría un link y escuchaba. Y el otro día escuché el disco entero y me encantó, las letras buenísimas. Me sorprendí de otras cosas, porque Mariano nunca va a descuidar lo musical por su función de productor, pero las letras me encantaron. Estoy contento con todo, disfruto de la vida y eso me hace disfrutar más del presente. Está buenísimo”.
-¿Cómo te surgió la idea de vivir en el interior del país? Si mal no recuerdo antes viviste en Córdoba y ahora en Bahía Blanca…
-Mirá, a mi me gusta muchísimo el interior. Apenas salgo treinta o cuarenta kilómetros de Buenos Aires está ese olor a campo, pasto, esos aromas que vas por la ruta y abrís la ventana y entra un calor con cuchillo láser. De repente pasás por al lado de un pequeño bosquecito de eucaliptos y te aparece esa brisa que te trae todos esos aromas fresquitos, es una cosa que me puede. Eso de estar al toque del campo me encanta. Y bueno, la gente está menos infectada por los vicios. Yo le escapo un poco a eso, me gusta el sentido pueblo, que no se pierda. Córdoba y Bahía tienen esa cuestión, hacés dos pasos y estás en las sierras o haces dos pasos y estás en el mar. Por otro lado nací y crecí en Buenos Aires y la gran ventaja que tengo es que, cuando voy, lo entiendo tan bien que no me estresa, la paso bien y lo disfruto bien. Pero me gusta esta cuestión de poder vivir la tranquilidad de una ciudad o un pueblo chico, que dejás la bici en la vereda o la puerta abierta del auto, es como más pancho.
Jauría, que ya realizó fechas en Mar del Plata, Carhué y Cosquin Rock, está preparando lo que será su primer show en Buenos Aires, que será en El Teatro de Flores.
-¿Cómo viene la previa al primer show en Capital?
-Bien loco, buenísimo, la verdad que estamos bien predispuestos y contentos. Los shows se van a ir demarcando un poquito con lo que la gente nos vaya dando, como que vamos a hacer el show entre todos. A pesar de todo, somos una banda nueva. El publico y nosotros estamos haciendo todo. Queremos ir de a poco, tranquilos y sin desesperarnos.
-¿La lista de El Teatro va a incluir temas de sus bandas anteriores?
-De El Otro Yo todavía no hicimos nada a pedido de Ray porque está muy enganchado con su identidad como baterista de Jauría y la verdad que es muy inteligente. Sé apreciar muy bien lo que está haciendo porque está con determinación, se está consolidando como nuevo artista y no lo hizo así nomás, lo hizo con tres canciones del carajo, dos de ellas son infernales como Morgue Corazón y El Tiempo. Deja por ahora en stand by cualquier cosa de El Otro Yo pero sí le gustaría quizás hacer alguna de sus canciones de su proyecto solista mientras estuvo en EOY. Con Pichu ya hablamos que en cualquier momento vamos a encarar alguna de los Cabezas (sic). Yo estoy haciendo una versión de Irte, ya se la propuse y le encantó, pero todavía falta. En principio vamos a tocar el disco entero y complementarlo con diez canciones. Hasta ahora hicimos nueve canciones de Attaque y haríamos una más. Estamos tocando Donde las águilas se atreven, que para mi tiene un significado muy personal porque es una canción que le gustaba mucho a mi vieja. Es una versión media hardcore que tiene que ver con la segunda versión de El cielo puede esperar. Vamos a reservar una única sorpresa de un tema que no voy a decir, para que les lata el corazón más fuerte.
-¿Tienen ya algunas fechas en el exterior?
-Mirá, gente que nos espera hay, pero nosotros tenemos que hacer un poquito más de back este año, hacer dos o tres videos. Ya está uno a punto de salir la semana que viene y en cualquier momento nos vamos a poner a trabajar en otro. Haremos uno o dos videos más. Muchos los vamos a hacer con la compañía y otros los vamos a bancar nosotros para que haya muchos videos de este disco que se presta, es muy visual. Eso va a ayudar mucho a que se fortalezcan los pequeños puntos donde nos llaman, como Colombia, México o Chile. Nos va a venir bien la difusión, vamos a necesitar un par de cortes más. Ya salió el segundo que es Ascenso, Indios Kilme en video y así vamos a empezar a trabajar: un corte radial y un corte de video. Yo creo que en breve vamos a empezar a hacer las primeras salidas del país. Ahora en mayo tenemos la que tocamos con Once Tiros en Uruguay así que se está armando. Vos pensá que la gente todavía tiene que relacionar las caras con los nombres.
“Se está armando”, dice ilusionado Pertusi, como si tuviera veinte años y estuviera por debutar con su primera banda. La humildad de la última respuesta responde a los nervios que genera este segundo comienzo de los cuatro integrantes de Jauría, ya lejos de cuando de verdad eran completos desconocidos. Dentro de poco, nadie tendrá problemas para relacionar las caras con los nombres.

Alejandro Panfil

(Foto banda: Sebastián Luce; foto cover: Bea)

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